Viure - Monterrassa
Ana Asensio, neurocientífica, revela por qué te cuesta empezar: «El cerebro percibe costo y lo pospone»

Todas hemos sentido esta sensación: un lastre invisible que nos arrastra hacia atrás cuando queremos ponernos en marcha. Volver a la rutina después de las vacaciones, retomar el ejercicio, poner orden en casa o, sencillamente, esa tarea pendiente que no deja de crecer en nuestra mente. No son pocas las veces que nuestra agenda está llena de buenas intenciones que nunca llegan a ser realidad.

Pero, ¿y si el problema no es tu voluntad sino un sistema mucho más complejo en tu propio cerebro? Este es el secreto que ha desvelado una de las mentes más brillantes de nuestro país, y nos ha dejado a todas reflexionando.

El cerebro: tu gran saboteador (o aliado)

La psicóloga y Doctora en Neurociencia Ana Asensio, una voz autorizada en el campo del bienestar, ha puesto nombre a lo que todas intuíamos. Asegura que nuestro cerebro, con una lógica sorprendente, calcula el costo de la actividad antes incluso de comenzarla. Si la percibe como costosa y con una recompensa lejana, simplemente la pospone. (Sí, nosotras también alucinamos con su sabiduría).

Esta tendencia a posponer no es una cuestión de pereza sino una auténtica estrategia cerebral para ahorrar energía. Cuando nos decimos «no tengo ganas», nuestra mente ya ha evaluado el esfuerzo que supondrá, la recompensa esperada y cuándo llegará, así como la emoción que anticipa. Da más valor a lo inmediato que a lo que traerá beneficios en horas, días o meses, y aquí radica el error fundamental.

La dopamina y el engaño de la motivación

La doctora Asensio explica que en este proceso se activan las áreas prefrontales, cruciales para planificar y mantener objetivos. Estas regiones están vinculadas al cálculo del esfuerzo y a los circuitos de recompensa, donde la dopamina juega un papel imprescindible. A menudo la conocemos como «la molécula de la motivación», pero su funcionamiento es mucho más complejo de lo que nos han explicado.

La dopamina participa en el aprendizaje y en la anticipación de una posible recompensa, ayudándonos a valorar si el esfuerzo merece la pena. Pero no aparece solo cuando estamos contentas. (Nosotras creemos que este es uno de los malentendidos más grandes de nuestra época). Este neurotransmisor es clave para iniciar la acción, pero su secreción no es tan simple como activar un «botón de felicidad» en nuestro cerebro.

Más allá de la «pereza»: las causas ocultas

La motivación, de hecho, no depende de una única sustancia ni de un interruptor cerebral. Hay muchos otros factores que nuestra mente procesa antes de decidir si nos dará «permiso» para actuar. La neurocientífica destaca la importancia de dormir bien, gestionar el estrés, no estar saturadas de decisiones o, incluso, atravesar un duelo, la ansiedad o la depresión. Todas estas condiciones afectan directamente nuestra capacidad de arranque.

Una conexión repetida con la crítica, la prisa o el fracaso también puede hacer que el cerebro anticipe malestar antes de haber comenzado. Por eso, cuando sentimos esta resistencia, Ana Asensio nos hace una recomendación imprescindible antes de exigirnos más: preguntarnos qué peso tiene esta tarea para nosotras y qué estamos anticipando cuando pensamos en ella. Esta autoobservación es la primera solución para desvelar el secreto de nuestro bloqueo.

Mi consejo es claro: no es pereza. Muchas veces confundimos la desidia con el cansancio real, con el miedo al fracaso o con un perfeccionismo que nos paraliza. Antes de culparnos, debemos hacer un ejercicio de introspección.

El giro inesperado: la acción genera motivación

Aquí viene el verdadero truco definitivo y la parte más contraintuitiva de su revelación: la clave no es esperar que la motivación llegue para empezar. Muchas veces, es el inicio de la acción lo que facilita que aparezcan las ganas. La tarea deja de ser una idea enorme y abstracta en nuestra cabeza para convertirse en algo concreto, manejable y, sobre todo, en movimiento.

Cuando damos este primer paso, por pequeño que sea, recibimos información real. Comprobamos que quizás no era tan difícil, percibimos un cierto avance y eso aumenta nuestra disposición a continuar. Piensa en el día que no te apetece salir a caminar, pero te pones las zapatillas y en diez minutos ya sientes que podrías seguir un poco más. Esta es la magia de la acción.

Así pues, esperar tener ganas para actuar puede dejarnos en una sala de espera eterna. Dar un primer paso, por minúsculo que sea, permite que la motivación nos encuentre en el camino. Esto no significa obligarnos siempre ni ignorar un cansancio genuino, sino comprender que las ganas no son, necesariamente, el punto de partida. (A nosotras nos cambió la perspectiva completamente). Esto supone un ahorro de energía mental imprescindible a largo plazo.

Los tres trucos de la neurocientífica para arrancar

Ana Asensio nos regala varios trucos infalibles para romper este ciclo de procrastinación. La primera solución es dejar de mirar la tarea completa y decidir solo cuál es el primer movimiento. En lugar de pensar en «estudiar todo un tema», piensa «a las cinco abriré el libro y leeré dos páginas». Dividir los grandes objetivos en pasos pequeños genera «pagos» de éxito constantes que mantienen el motor en marcha.

El segundo truco es concretar: Cuándo, dónde y cómo comenzarás. Preparar con antelación lo que necesitarás, reducir las distracciones (sí, esto incluye el móvil) y fijar un tiempo limitado para entrar en la tarea sin sentirte atrapada. Esto te permitirá un aterrizaje suave y eficiente, evitando la sobrecarga que a menudo nos paraliza antes de comenzar.

Finalmente, el tercer truco es permitirnos comenzar de manera imperfecta. Muchas de nosotras procrastinamos no por falta de capacidad, sino por la creencia errónea de que desde el primer minuto debemos hacerlo todo muy bien. Además, no olvides que el descanso, las pausas y el movimiento son vitales, ya que no podemos pedir claridad constante a una mente exhausta. Descansar es una parte imprescindible del proceso, no una pérdida de tiempo.

Tu oportunidad de cambio

Entender cómo funciona nuestro cerebro con la motivación es la clave para romper con patrones que nos frustran. Ya no hay excusa para dejarnos llevar por la sensación de pereza, porque ahora sabemos que detrás de ella hay todo un mecanismo que podemos revertir. El secreto para dejar de posponer no es buscar la motivación, sino simplemente comenzar.

Esta información es tu herramienta secreta para dejar de posponer y comenzar a construir la vida que deseas. No esperes un milagro, porque la solución la tienes en tus manos. Pero, ¿realmente estás preparada para dar este primer paso que cambiará tu día a día? ¿El cambio empieza hoy?

Nou comentari

Comparteix

Icona de pantalla completa