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Les inyecciones para adelgazar demuestran un efecto sorprendente: disminuyen las ganas de beber alcohol

Te han hablado de ellas. Las inyecciones para adelgazar son la revolución del momento. Miles de personas las usan para perder peso y transformar su cuerpo.

Pero hay un efecto secundario que ha cautivado a los expertos. Un beneficio que quizás no esperabas, y que está cambiando vidas más allá de la báscula. (Sí, nosotros también nos hemos sorprendido).

La revelación silenciosa que nadie vio venir

La historia comienza con pacientes que buscaban una nueva figura. Personas como Lisa Rees, de 46 años, que comenzó con un medicamento para adelgazar en abril. Ella esperaba perder kilos, no que sus ganas de beber alcohol desaparecieran.

Lisa bebía fácilmente dos botellas de vino en una noche con amigas. Ahora, con un par de copas, ya no puede beber «ni una gota más». Una transformación radical en su relación con el alcohol.

Lo que no esperaba era el efecto secundario que ella misma ha descrito como el «mejor beneficio» del medicamento: además de comer menos, también ha estado bebiendo mucho menos alcohol.

Estas inyecciones —con nombres comerciales como Wegovy, Mounjaro y Ozempic— contienen semaglutida o tirzepatida. Sustancias que imitan una hormona natural llamada GLP-1. Su principal efecto es suprimir el apetito y mantener la sensación de saciedad más tiempo.

Pero ahora sabemos que su poder oculto va más allá. Estos fármacos también afectan la respuesta de recompensa en el cerebro. Esto reduce los deseos de sustancias como el alcohol y la nicotina. Un secreto que puede cambiar el futuro.

Las pruebas que lo confirman: la ciencia habla

El doctor Christian Hendershot, de la Universidad del Sur de California, ha sido uno de los pioneros. Publicó un pequeño estudio donde participantes con un trastorno por consumo de alcohol experimentaron menos ganas de beber con Ozempic.

Un estudio más reciente de la Universidad de Colorado Anschutz lo confirma. Los medicamentos GLP-1 en pastillas redujeron los días de consumo excesivo de alcohol en personas con trastorno leve a moderado.

Las experiencias personales son nuestro espejo. Algunos pacientes notaron que sus antojos desaparecieron. Otros sintieron náuseas al beber o se embriagaron más rápido.

Antes del Wegovy, Lisa bebía entre seis y ocho botellas de vino a la semana. Ahora ha reducido su consumo a menos de la mitad. En un festival reciente, bebió tres copas en nueve horas. Antes, habría bebido dos botellas y algunos combinados.

Warren Thomas, de 45 años, bebía cerveza con la familia y fiestas con amigos. Notó el efecto del Mounjaro 24 horas después de la primera dosis. «Simplemente no quiero beber», afirma. «No tengo ningún deseo». Su tolerancia al alcohol es ahora «cero».

«Simplemente no quiero beber. No tengo ningún deseo. Mi tolerancia al alcohol ahora es cero.»

La otra cara de la moneda: efectos sociales inesperados

No todo es un camino de rosas, sin embargo. Faye Goodwin, de 20 años, comenzó con Mounjaro a los 18. Ahora, cuando bebe, siente náuseas, vómitos o un reflujo ácido severo. Un efecto que ha perjudicado su vida social.

El alcohol es una parte importante de la vida social a su edad. A veces, Faye retrasa su inyección un día si tiene planes. Se ha perdido eventos por no querer sentirse mal. Le ha costado hacer amigos en la universidad.

El profesor Russell Hearn, médico de cabecera, recuerda que el British National Formulary no da recomendaciones formales sobre el alcohol con GLP-1. Pero aconseja que, si el objetivo es perder peso, beber menos alcohol siempre ayudará.

El consumo excesivo de alcohol a largo plazo puede provocar daños hepáticos, hipertensión arterial y un mayor riesgo de cáncer. Las recomendaciones del NHS hablan de no superar las 14 unidades semanales. Estamos hablando de seis copas de vino medianas o seis pintas de cerveza.

El futuro: una solución para más adicciones?

Los estudios sugieren que las personas beben menos en general con estos medicamentos. Pero los ensayos clínicos se han centrado en trastornos por consumo de alcohol, no en bebedores ocasionales.

El doctor Hendershot avisa que los datos se están «acumulando muy rápidamente». Algunos centros en Estados Unidos ya están recetando el medicamento para el trastorno por consumo de alcohol, aunque no esté aprobado para esa indicación.

El doctor Joseph Schacht pide más investigación. Se necesitan estudios más amplios y a largo plazo antes de que los reguladores puedan aprobar estos medicamentos para el tratamiento del alcoholismo. Es una solución prometedora, pero aún en proceso.

El doctor Darren Quelch, investigador en adicciones, plantea dudas. ¿Es seguro usarlos para adicciones en personas sin obesidad o diabetes? ¿Serán asequibles para todos? Además, estos fármacos tienen efectos secundarios, como la pancreatitis, poco frecuente pero grave.

La buena noticia es que los investigadores exploran si los GLP-1 podrían ser un tratamiento para otras adicciones. Piensa en el tabaco o los opioides. El potencial es inmenso.

Warren nunca consideró que beber fuera un problema. Pero el cambio ha sido muy positivo. «Dejar de beber completamente ha sido muy reconfortante, casi sin esfuerzo», dice. Un cambio de vida que va más allá de lo que esperaba.

Si has llegado hasta aquí, ya sabes que el futuro de la salud puede ser más complejo (e interesante) de lo que imaginamos. Una lectura que te ha armado de información de primera para entender la próxima gran ola, ¿verdad?

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