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Pablo Ojeda, nutricionista: «Yo pesaba 140 kilos y he logrado quedarme en 82 de una manera sana»

Llega el verano y la misma historia de siempre. Te desplazas por las redes sociales y ahí están: cuerpos esculturales que parecen inmunes a las raciones de calamares y a las cervezas heladas en la playa.

Seguro que tú también te has preguntado cómo lo hacen para pisar el chiringuito diariamente y no volver de las vacaciones con tres tallas más de pantalones. (Tranquilo, nosotros también nos lo cuestionábamos hasta hoy).

La respuesta no está en milagros de laboratorio ni en machacarse cinco horas en el gimnasio del hotel bajo un sol de justicia. Existe un método real, basado en la pura lógica, que las celebrities aplican a retazos cuando nadie las ve.

El método de la compensación inteligente

El reconocido nutricionista Pablo Ojeda ha arrojado luz sobre este misterio veraniego. La clave absoluta para mantener la línea durante el periodo estival no es privarse de los placeres culinarios, sino saber exactamente cuándo disfrutarlos.

El experto asegura que el gran secreto de los famosos es que han aprendido a compensar las comidas de forma estratégica. Si saben que al mediodía les espera una comida abundante con amigos, el resto de la jornada optarán por opciones extremadamente ligeras.

Cuidado, porque aquí llega el error que comete la mayoría: nunca se debe eliminar una comida. Saltarse el desayuno para ahorrar calorías de cara al almuerzo provoca un efecto rebote inmediato que arruina cualquier intento de control.

La importancia del reloj biológico

El origen de este éxito radica en la crononutrición, una disciplina que el mismo Ojeda domina con precisión tras haber pasado de pesar 140 kilos a situarse en los 82 kilos de forma saludable. El cuerpo no procesa los nutrientes de la misma manera a lo largo del día.

En términos puramente nutricionales, una cena copiosa engorda mucho más que esa misma cantidad de comida ingerida al mediodía. Por lo tanto, si tienes la intención de darte un buen homenaje gastronómico o exprimir la fiesta, es infinitamente mejor concentrar el exceso durante las horas de luz.

Cenando de forma ligera y temprano, el organismo tiene el tiempo suficiente para procesar los alimentos antes de ir a dormir. Esto evita el almacenamiento de grasas innecesarias que se produce cuando nos vamos a la cama con el estómago lleno.

Desmontando el gran mito del alcohol y el hielo

Con las altas temperaturas, las terrazas se llenan y el consumo de bebidas alcohólicas tiende a dispararse. En este escenario, ha ganado fuerza una creencia popular que el experto califica directamente como una auténtica tontería para tranquilizar la conciencia.

Muchos aseguran que pedir la copa o la cerveza con mucho hielo reduce el impacto negativo del alcohol en el cuerpo. La cruda realidad es que los gramos de alcohol que entran en tu organismo continúan siendo exactamente los mismos.

El hielo únicamente diluye el sabor y aporta un extra de hidratación al derretirse, pero el impacto metabólico y calórico no varía en absoluto. Si se consume alcohol, la moderación sigue siendo la única barrera real, independientemente del tamaño de los cubitos.

Las trampas de la carta del chiringuito

A la hora de sentarse a comer fuera de casa, las ensaladas y las cremas frías como el gazpacho se presentan como las grandes aliadas de la temporada. Sin embargo, esconden una peligrosa trampa que puede arruinar tu silueta.

Una ensalada debe estar compuesta en su gran mayoría por una base vegetal. El error habitual es transformarla en una bomba calórica al añadir salsas pesadas, exceso de queso, picatostes de pan frito o embutidos, anulando por completo su beneficio ligero.

Para aquellos afortunados que disfrutan de jornadas en alta mar o excursiones playeras lejanas, el menú clásico ha cambiado drásticamente. Las pesadas tortillas de patata y los filetes empanados han pasado a la historia, dejando paso a frutas fáciles de cortar, frutos secos al natural y crudités de verduras ya preparados.

La mentira de los batidos milagrosos

Al volver de unos días de descontrol, el impulso generalizado es buscar una solución de emergencia para limpiar los excesos. Aquí es donde el nutricionista se muestra más tajante al afirmar que no existe ningún batido depurativo.

Los seres humanos ya contamos con órganos específicos, como el hígado y los riñones, que se encargan de limpiar el organismo de manera constante. Las famosas dietas détox no solo son ineficaces, sino que suelen provocar carencias nutricionales.

Lo más normal y saludable durante las vacaciones es ganar entre dos y tres kilos debido a la retención de líquidos y al cambio de rutinas. No hay que alarmarse por esto; una vez que recuperas tu vida cotidiana, esos kilos extra se pierden de forma completamente natural.

El esfuerzo sobre mínimos

Para no perder el control total sin renunciar a la diversión veraniega, el secreto final reside en establecer unos mínimos innegociables en el día a día.

Asegúrate de que al menos una de las comidas principales del día incluya una buena dosis de verdura y proteína de calidad. Junto con esto, un simple paseo diario de 20 minutos es suficiente para mantener el metabolismo activo y contrarrestar los caprichos del chiringuito.

Disfrutar del verano es obligatorio, pero hacerlo con cabeza te ahorrará muchos dolores de cabeza cuando llegue septiembre. ¿Comenzarás a aplicar la compensación en tu próxima comida?

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