Viure - Monterrassa
Desmantelan laboratorio de medicamentos ilegales en Terrassa

¿Imaginas que lo que das a tu mascota para curarla, en realidad, la está enfermando? O peor, que pueda poner en riesgo tu propia salud. Pues esta amenaza invisible era una realidad palpable, hasta ahora.

Una operación clandestina que operaba a nuestra puerta ha sido desmantelada. Un laboratorio secreto que producía sin control, con consecuencias que nos tocan de cerca. (Sí, nosotros también estamos en shock).

La revelación: Terrassa, el punto cero de un peligro global

Los cuerpos de seguridad han actuado. El SEPRONA de la Guardia Civil, en colaboración con los Agentes Rurales, ha desmantelado una fábrica ilegal de medicamentos veterinarios en Terrassa. La operación, bautizada como «Tilosina», ha culminado con la detención de cuatro personas y la intervención de más de 150 medicamentos ilegales. Dos investigados más completan la red, mayoritariamente familiar, detrás de este negocio de alto riesgo.

Estos productos no solo ponían en peligro la vida de los animales. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) ya había advertido del riesgo para la salud de los humanos que conviven con estas mascotas. Una bomba de relojería sanitaria que ahora ha sido desactivada.

El engaño tras la fachada: cómo operaba la red

Esta historia no es nueva. Desde 2016 ya se detectaban estos productos falsificados. Primero en Las Palmas, vinculados a un mayorista de Badalona. Después, en 2023, en otra redada en Sabadell. Estos indicios fueron la clave para la AEMPS, que pidió ir más allá: no solo vendedores, sino también el fabricante.

Y aquí es donde entraba en juego Terrassa. Los investigadores descubrieron que el centro de la producción era una empresa que, atención, había tenido autorización para fabricar estos medicamentos. Pero el secreto fue revelado: en noviembre de 2023, la misma compañía pidió la suspensión de su licencia. Y finalmente, en enero de 2026, se le había retirado definitivamente.

Pero la suspensión y la futura retirada no detuvieron la cadena. La empresa continuó comprando principios activos, elaborando los productos y vendiéndolos. Una total impunidad que ahora ha llegado a su fin. Sus márgenes de beneficio debían ser astronómicos, a costa de nuestra seguridad y la de nuestros animales.

Mi alerta roja: En algunos casos, lo que vendían como «vitamina A» era en realidad metiltestosterona, un anabolizante que exige receta veterinaria. Un engaño peligroso con cada dosis.

Entre su catálogo de engaños había de todo: antibióticos, antiparasitarios, antifúngicos, tratamientos digestivos e incluso productos para estimular el canto de los pájaros. Pero el verdadero problema era la composición. Algunos productos mezclaban principios activos de forma irresponsable. Otros, directamente, estaban etiquetados de forma fraudulenta.

Un alcance más allá de Cataluña: la conexión internacional

Lo que comenzó como una operación local tenía una escala global. Los productos ilegales no se quedaban en nuestra casa. La red llegó a realizar cerca de 500 envíos en cuatro años. Destinos tan variados como Francia, Alemania, Bélgica, Estados Unidos e incluso Marruecos.

La forma de distribución era otro de sus trucos para pasar desapercibidos. No vendían al gran público. Lo hacían a través de clientes de confianza o en grupos cerrados en las redes sociales. Los pagos, siempre en efectivo o con Bizum. Esto dificultaba mucho el rastreo y les permitía operar en la sombra.

¿Y de dónde venían los principios activos? Mayoritariamente de China o India. Empresas sin ningún tipo de autorización sanitaria. Para disimularlo, en las facturas se declaraban como simples «complementos alimenticios«. Otro ejemplo de su plan maestro para evadir controles y conseguir ingredientes a bajo costo.

La gran amenaza: los medicamentos «fantasma» y nuestra salud

Quizás pensamos que lo que toman nuestros animales no nos afecta directamente. ERROR. La AEMPS es clara: los medicamentos ilegales con antimicrobianos no solo dañan a los animales. Se asocian a un elevado número de muertes en personas. (Sí, esto es real y nos afecta de lleno).

Aunque en este caso concreto no se ha detectado afectación en humanos, la lección es clara. El control sobre lo que se administra a los animales es una cuestión de salud pública de primer orden. La resistencia a los antibióticos, por ejemplo, es un problema global que se agrava con el uso irresponsable e ilegal de fármacos.

Esto nos demuestra la importancia de comprar medicamentos siempre en canales oficiales y con la supervisión de un profesional. Porque detrás de una supuesta «oferta» o un «truco casero», se puede esconder un verdadero peligro para la vida.

El golpe definitivo: dinero, droga y detenciones

El pasado 23 de julio, la operación «Tilosina» llegó a su punto álgido. Dos registros simultáneos: uno en la fábrica de Terrassa y el otro en un domicilio de Rubí. El resultado es impactante: unos 150 medicamentos veterinarios ilegales, cerca de 70 kilos de principios activos, varios teléfonos móviles y una cifra que nos hace pensar: 101.305 euros en efectivo. (Este es el precio del riesgo).

También intervinieron envases vacíos, cajas y una etiquetadora. Toda la infraestructura necesaria para seguir con su actividad ilícita. Los cuatro detenidos, acusados de delitos contra la salud pública, falsificación de medicamentos, falsedad documental, contrabando, contra la Hacienda Pública, blanqueo de capitales, contra la propiedad industrial, estafa, intrusismo profesional y pertenencia a organización criminal. Un cóctel explosivo de delitos.

Y el mayorista de Badalona, que ya aparecía en los antecedentes de 2016, es uno de los dos investigados. Una prueba más de la persistencia de estas redes y de la importancia del trabajo de nuestras fuerzas de seguridad.

Esta operación es una victoria contundente contra el engaño y el riesgo. Pero nos deja una pregunta fundamental: ¿estamos lo suficientemente atentas a los secretos que se esconden detrás de lo que compramos para nuestros animales?

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