Viure - Monterrassa
La investigadora Marta González Freire explica por qué respetar la fase de sueño de diez a doce es clave para tu descanso

Nos han vendido una moto. La de la productividad extrema, la de levantarse a las cinco de la mañana para exprimir el día. Pero, ¿qué pasa con nuestro cuerpo? ¿Qué pasa con nuestra energía cuando llega la noche?

Hay un error colectivo que estamos pagando caro: infravalorar el sueño. Y una investigadora biomédica de élite nos revela por qué saltarse un momento clave del descanso es un sabotaje silencioso a nuestra salud.

Hablamos de Marta González-Freire, investigadora del Instituto de Investigación Sanitaria de las Islas Baleares (IdISBa). Su trayectoria es un cóctel fascinante de ciencia de la actividad física, fisiología del ejercicio, genética y biología celular. Una experta que ha pasado años junto a autoridades mundiales en envejecimiento. Y su veredicto es claro: dormir entre seis y ocho horas es el rango definitivo que no podemos saltarnos. Esto implica que, si te levantas temprano, entre las cinco y las seis de la mañana, tu cuerpo necesita haber entrado en modo reparación mucho antes de la medianoche. (Sí, hablamos de ir a dormir entre las diez y las doce para un descanso óptimo).

El sueño es primordial; es el proceso donde todos nuestros tejidos y órganos se regeneran. Ignorarlo es jugar con fuego, y la factura llega sin avisar.

La investigación de González-Freire al frente del grupo TRIAL (Translational Research in Aging and Longevity) se centra en una pregunta fundamental: cómo envejece el músculo y el organismo en general. Buscan los mecanismos moleculares detrás del envejecimiento y, sobre todo, cómo podemos retardarlo. Desde estudios longitudinales en personas sanas a investigaciones con ratones y gusanos, la meta es la misma: encontrar la solución para envejecer con más calidad de vida.

Estudian modelos de envejecimiento acelerado, como pacientes con enfermedad renal crónica en diálisis, para identificar marcadores y desarrollar estrategias. Una de las terapias más prometedoras que evalúan es la hipoxia intermitente, que busca reducir la inflamación crónica asociada al envejecimiento y preservar la masa muscular. También investigan fármacos y suplementos, pero siempre con una base científica robusta.

El Engaño de los Trucos Rápidos: Vuelve a los Fundamentos

Estamos bombardeadas por miles de consejos: entrenamiento de fuerza, cardio, creatina, ayuno, suplementos… Pero Marta González-Freire lo tiene claro: hay que volver a lo básico. «Moverse, dormir bien, comer bien y cuidar las relaciones sociales», subraya. Esta es la clave oculta con más impacto en un envejecimiento saludable.

El ejercicio es imprescindible. A medida que nos hacemos mayores, perdemos capacidad funcional. El entrenamiento cardiovascular hace que el corazón funcione de manera más eficiente, y el entrenamiento de fuerza mantiene la masa muscular. Y aquí viene la buena noticia: «Nunca es tarde para empezar», dice González-Freire. Aunque el proceso sea más lento a partir de los 60 o 70, el cuerpo siempre puede obtener ganancias.

Pero atención con la fiebre de los suplementos. «Hay estrategias mejores que suplementarse con creatina», advierte. Muchas personas toman creatina sin hacer ejercicio ni comer bien. Es un sinsentido. La creatina tiene evidencia en el alto rendimiento o en algunas patologías, pero sus efectos son modestos. «Por mucho que tome creatina, si no hago nada más, probablemente sea el dinero peor invertido», asegura.

Lo mismo pasa con el magnesio, otro «furor absoluto». Antes de tomarlo diariamente, el secreto es medir tus niveles eritrocitarios. El exceso de magnesio, o de vitamina D, puede ser peligroso, acumulando calcio en el cerebro o vasos sanguíneos y provocando fallo cardíaco. «El veneno está en la dosis», recuerda González-Freire. No podemos suplementarnos con todo cada día sin una validación profesional. Es fundamental buscar marcas con certificaciones de calidad, a menudo las de farmacias ofrecen más garantías.

Ozempic: la píldora mágica que no lo es

¿Y qué pasa con fármacos como el Ozempic? A pesar de lo que se escucha, no es la píldora «anti-edad» que esperábamos para personas sanas. Aún estamos comenzando a entender cómo actúan. Fueron diseñados para patologías, y la respuesta en personas sanas puede ser completamente diferente. De hecho, tiene efectos secundarios importantes, como la pérdida de masa muscular, difícil de revertir. Antes de llegar a estos tratamientos, hay muchas otras estrategias para mejorar la salud.

No tiene sentido que una persona sana esté toda la vida administrándose microdosis de un fármaco con posibles efectos secundarios, cuando hay tanto por hacer con los hábitos básicos.

La doctora nos recuerda que la solución real pasa por políticas públicas que enseñen desde la infancia a comer, dormir y hacer ejercicio. La falta de educación en hábitos saludables es un problema estructural. No hay ningún medicamento que imite todos los beneficios del ejercicio físico.

Sobre los ayunos intermitentes y otras dietas de moda, su consejo es la personalización. No sirven para todos. «Siempre hago la misma reflexión a mis amigas: ¿de verdad te suplementarás cada día durante los próximos 50 años?», dice. La longevidad es una carrera de fondo. Priorizar lo básico es la mejor inversión para nuestro cuerpo y nuestro futuro.

Así que la próxima vez que te sientas tentada a acortar el sueño para «ganar tiempo», recuerda que tu cuerpo está haciendo un trabajo imprescindible. ¿Le negarás su momento de reparación más importante?

Nou comentari

Comparteix

Icona de pantalla completa