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La psicóloga Débora Murcia revela los tres comportamientos más nocivos que destruyen las relaciones con narcisistas

Seguro que te ha pasado alguna vez. Sientes que algo va terriblemente mal en tu relación, pero acabas siendo tú quien pide perdón entre lágrimas. No estás perdiendo la cabeza, sino que podrías estar sufriendo una manipulación psicológica casi invisible.

La reconocida psicóloga Débora Murcia, especialista en trastornos de la personalidad y narcisismo, ha encendido todas las alarmas en las redes sociales. En un vídeo de TikTok que se ha vuelto completamente viral, la experta detalla cuáles son las tres conductas más crueles que aplican estos perfiles en sus relaciones. Aunque insiste que no se puede generalizar a todas las personas con este diagnóstico, conocer estos patrones puede salvar tu salud mental.

La trampa del DARVO: cómo logran que te sientas culpable

La primera gran bandera roja que señala la psicóloga es la conocida como técnica DARVO. Estas siglas en inglés hacen referencia a un proceso muy concreto: negar, atacar e invertir los papeles de víctima y agresor. Es un mecanismo de defensa clásico que se activa de forma casi automática cuando intentas poner límites.

Cuando reúnes el valor para pedir un cambio o reclamar un comportamiento doloroso, la persona con perfil narcisista se siente acorralada. En lugar de asumir su responsabilidad, desvía la atención atacándote directamente. Su objetivo real es hacerte dudar de tu propia memoria y de tu criterio, utilizando la manipulación deliberadamente.

Esta táctica es especialmente efectiva con personas que tienen una gran capacidad de autocrítica. Como te cuestionas tus propias acciones, acabas creyendo que el problema real lo tienes tú. Al final del día, te encuentras pidiendo disculpas por haberte quejado de un daño que ellos mismos te han causado previamente. (Sí, es un círculo vicioso absolutamente destructivo).

La doble vida y la frialdad de mentirte en la cara

En el segundo escalón de gravedad de esta lista, la especialista sitúa las relaciones paralelas y la mentira sistemática. Muchos de estos perfiles sufren una baja tolerancia al aburrimiento y a la frustración, lo que les empuja a buscar nuevos estímulos constantes a espaldas de su pareja. Esto facilita la aparición de infidelidades o de dobles vidas muy bien estructuradas.

La psicóloga recalca con mucha insistencia que no se debe entender como una característica universal de todos los casos (no todos actúan igual, claro está). Sin embargo, lo que convierte este comportamiento en una de las conductas más crueles es la frialdad con la que se lleva a cabo. La capacidad de mantener el secreto durante meses o años es aterradora.

Ser capaz de mirar a los ojos a la persona con quien te has comprometido emocionalmente y mentirle de una manera tan fría es de una gravedad extrema. El daño no proviene solo de la traición física, sino de la destrucción absoluta de la confianza que habías depositado en la palabra del otro.

El abuso reactivo: el arma más sádica para hacerte pasar por loco

Para Débora Murcia, la conducta más cruel y nociva de todas es, sin duda, el llamado abuso reactivo. En este punto es donde la violencia psicológica se vuelve casi indetectable para el entorno de la víctima y se convierte en un auténtico infierno privado.

Este maltrato comienza cuando el otro utiliza el conocimiento profundo que tiene sobre ti (tus inseguridades, tus miedos más íntimos o tus heridas del pasado) contra ti mismo. En lugar de proteger esa vulnerabilidad como haría una pareja sana, la usa como una herramienta de presión constante para llevarte deliberadamente al límite.

Cuando llevas días o semanas soportando esta sutil presión psicológica, finalmente acabas estallando. Puedes gritar, llorar de rabia o tener una reacción desproporcionada. En ese preciso instante, el agresor utiliza tu reacción para desviar el foco y hacerte creer (y hacer creer a los demás) que el loco y el violento de la relación eres tú.

La psicóloga lamenta que este tipo de maltrato invisible sea extremadamente difícil de demostrar de cara a obtener un reconocimiento o una reparación. La víctima queda desprotegida ante una sociedad que a menudo solo se fija en el grito final y no en la provocación previa y sistemática.

¿Cómo comenzar a protegerte de estas dinámicas?

El primer paso para desarmar estos patrones de manipulación es, precisamente, conocer su existencia. Cuando entiendes cómo funciona el DARVO o el abuso reactivo, comienzas a darte cuenta de que la culpa que sientes no es real, sino el resultado de una estrategia muy bien diseñada.

Evitar entrar en discusiones infinitas es vital para proteger tu propia energía. No intentes hacer entender tu verdad a alguien que necesita reescribir la realidad para no asumir sus responsabilidades. La mejor salida siempre será buscar la ayuda de profesionales de la psicología que te ayuden a reconstruir tu autoestima y tu criterio propio.

Si sientes que estás caminando sobre un campo de minas constantemente en tu casa, quizás es el momento de abrir los ojos. ¿Crees de verdad que vale la pena sacrificar tu tranquilidad mental por una relación que te destruye?

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