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«A los 53, la osteoporosis me impulsó a transformar mis hábitos»: María Kathia Collazos detalla su método para huesos fuertes

Volver del médico con los resultados de una prueba. ¿Quién no ha sentido ese nudo en el estómago? Especialmente si ya sabes que algo no va bien.

El miedo a empeorar. La incertidumbre. Esto es exactamente lo que vivió María Kathia Collazos, una mujer que, a los 53 años, se enfrentó a la cruda realidad de la osteoporosis.

Después de dos años de lucha y cambios de hábitos, volvía a tener frente a ella el veredicto de la densitometría. La esperanza era mejorar. La realidad, mucho más compleja. *(Nosotros también sabemos lo frustrante que puede ser eso).*

Los números no mentían: «La columna -2,6 y las caderas -2,4». El diagnóstico no había empeorado, pero tampoco había mejorado. Era un estancamiento que muchas de nosotras quizás habríamos vivido como una derrota. Pero María Kathia lo vio de otra manera. Decidió que era una oportunidad para reforzar su compromiso.

Ella entendió que la osteoporosis no es una simple falta de calcio. Es un problema de metabolismo óseo profundo. El cuerpo degrada el hueso, sí, pero no lo reconstruye a la velocidad que debería. Esta fue su revelación clave para diseñar su método.

La fórmula secreta para huesos de acero

Su estrategia se convirtió en una hoja de ruta para crear un entorno que protegiera sus huesos y músculos durante la menopausia. La pérdida de estrógenos acelera la pérdida de masa ósea y muscular, aumentando el riesgo de fracturas. Por ello, su enfoque es integral.

Uno de los primeros cambios imprescindibles fue en la dieta. María Kathia se obsesionó, en el buen sentido, con la ingesta de proteínas. Cuenta sus macronutrientes para asegurarse de llegar a la cantidad necesaria. La proteína es vital para mantener la masa muscular, sobre todo a partir de los 50. Y el músculo no solo da fuerza, sino que también ejerce un estímulo mecánico sobre el hueso mientras hacemos ejercicio.

La densitometría no mostró mejora, pero sí estabilidad. Y eso, a veces, es la mejor de las noticias.

Pero no se quedó ahí. También controla la fibra, con el objetivo de llegar a los 25 gramos diarios y consumir hasta 30 plantas diferentes a la semana. Esta variedad vegetal busca favorecer la diversidad de la microbiota intestinal, una auténtica revolución silenciosa para nuestro bienestar general y la salud ósea.

El entrenamiento de fuerza: tu mejor aliado

Si hay un hábito del que María Kathia está completamente convencida, es el ejercicio. «Estoy convencida de que los entrenamientos me han ayudado a mantener la salud ósea», asegura. Y por eso, ha ido un paso más allá. Además del entrenamiento de fuerza varias veces a la semana, ha incorporado de 10 a 15 minutos diarios de ejercicios de impacto. Piensa en pequeños saltos o caídas controladas de talones.

Esta decisión no es una casualidad. El tejido óseo responde a los estímulos mecánicos. Los ejercicios de fuerza e impacto, siempre que no haya contraindicaciones médicas, son un auténtico elixir para la densidad mineral ósea. Ella insiste: «Más masa muscular y fuerza significa huesos más fuertes y un mejor metabolismo». Un mensaje poderoso y directo.

¿Y los suplementos? Sí, pero con cabeza. María Kathia continúa tomando omega-3, vitamina D con K y magnesio. Ahora, también ha añadido un suplemento de calcio enriquecido, probióticos y enzimas digestivas. Pero atención: la suplementación debe ser personalizada, basada en análisis y bajo la supervisión de un profesional sanitario. Nada de ir a ciegas. *(Nuestro cuerpo nos lo agradecerá).*

El intestino, el gran olvidado (y ahora no)

La salud digestiva ha ganado un terreno estratégico en su rutina. Además de la fibra y la variedad vegetal, ha incorporado infusiones con plantas como la cola de caballo, la ortiga o la flor de Jamaica. Aunque la evidencia científica es limitada en algunos casos, sabemos que una dieta rica en frutas, verduras, legumbres y cereales integrales alimenta una microbiota diversa. Y esta diversidad es un secreto revelado cada vez más conectado con la salud de nuestros huesos.

Para obtener una imagen más completa de la resistencia de sus huesos, María Kathia incluso se ha hecho una prueba REMS. Esta tecnología basada en ultrasonidos evalúa la calidad del tejido óseo sin radiación. Esto le permite adaptar sus hábitos de prevención con una precisión milimétrica.

La verdadera amenaza de la menopausia

María Kathia lanza una advertencia crucial a las mujeres que llegan a la menopausia. La obsesión por perder peso a menudo lleva a dietas muy restrictivas. Esto no solo perjudica la masa muscular, sino también la salud ósea. Es un error habitual que nos puede costar caro.

Su mensaje es claro y contundente: «¿Puedes recuperar masa muscular después de los 40, los 50 o los 60? Sí. ¿Puedes tonificar en plena menopausia? Sí. ¿Debes eliminar los carbohidratos? No.» La prioridad no es comer menos. Es alimentar correctamente el cuerpo para mantener músculo, fuerza y hueso. Es un cambio de paradigma urgente.

Después de dos años, María Kathia sabe que el camino continúa. No hay ningún alimento mágico ni ningún suplemento milagroso que revierta la osteoporosis por sí solo. El verdadero secreto es la constancia. Es la suma de pequeños hábitos mantenidos en el tiempo: una alimentación equilibrada, entrenamiento de fuerza, ejercicio de impacto, descanso de calidad y seguimiento médico.

Esta filosofía no solo te ayudará con la salud ósea. Es una inversión de futuro definitiva para disfrutar de una menopausia con más fuerza, movilidad y, en definitiva, una calidad de vida que nos merecemos. ¿Por qué esperar para empezar a construir la tuya?

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