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Álvaro Puche, entrenador: «Para mujeres mayores de 65 sin hábito, el pilates es una ayuda fundamental: fuerza, movilidad y control»

Esta sensación, ya la conoces: esa inquietud que recorre tu cuerpo cuando intentas coger algo del armario de arriba o cuando bajas un escalón y notas una ligera vacilación en un aviso mecánico del cuerpo. La pérdida de fuerza y agilidad no es una obligación de la edad, sino un error que podemos corregir, ya que la solución a esta «lentitud» que llega con los años está aquí y lleva un nombre que seguramente ya has oído: Pilates.

El secreto del equilibrio a los 65

Para las mujeres de más de 65 años que aún no han encontrado su rutina, hay una disciplina que se erige como imprescindible, siendo una inversión real en nuestro futuro y en nuestra autonomía diaria. El entrenador Álvaro Puche, una voz experta con el libro «Entrenamiento de fuerza para personas mayores» bajo el brazo, es claro al respecto y destaca que el Pilates es una ayuda fundamental para ellas.

Hablamos de fuerza, de movilidad y de control, pilares que si se desdibujan nos hacen sentir más torpes y menos seguras (algo que, sinceramente, no queremos para nosotras ni para nuestras madres o abuelas).

A mí me gusta pensar en el Pilates como el GPS interno de nuestro cuerpo, el que nos dice dónde estamos y cómo debemos movernos con seguridad.

El truco que despierta los músculos dormidos

No es necesario levantar kilos y kilos de hierro para recuperar la fuerza, siendo esta la gran revelación de una disciplina que activa los músculos olvidados trabajando desde la resistencia interna y el control biomecánico. Este método nos ayuda a encender nuestro «GPS interno», ese sistema vestibular en el cerebro que nos da referencias espaciales de nuestro cuerpo para saber dónde está cada parte, cómo se mueve y cómo mantiene su posición.

El entrenador Puche lo explica con una claridad sorprendente: el Pilates nos da una conciencia corporal que pocas disciplinas ofrecen mediante movimientos pausados y coordinados que nos enseñan a sentir nuestro propio cuerpo. Pero atención, porque la conciencia no es suficiente; ¿de qué sirve saber dónde está cada parte de tu cuerpo si no tienes la fuerza para mantenerla allí? (Sí, nosotros también nos lo hemos preguntado).

La «corsé» biológico que te otorgará la autonomía

Sin fuerza, nuestro sistema vestibular se queda sin capacidad para reaccionar, siendo como tener un mapa perfecto pero no un vehículo para moverte; si intentas mantenerte en un solo pie y tiemblas, es tu cuerpo avisando que la estabilidad articular no es la que era. Necesitamos músculo para sostenernos, pero no cualquier músculo, ya que el Pilates trabaja de manera diferente a las pesas tradicionales.

Esta disciplina utiliza nuestro propio peso y un sistema de muelles para estirar el músculo mientras lo somete a tensión (la famosa contracción excéntrica), consiguiendo una musculatura más larga, más flexible y mucho más resistente. Y el gran secreto es que activa nuestro «core profundo» (el transverso del abdomen, el suelo pélvico y los estabilizadores de la columna), construyendo un auténtico corsé biológico que blinda nuestras articulaciones y sostiene todo el esqueleto.

No esperes al primer tropezón

El Pilates, como dice Álvaro Puche, es fuerza, recordando que no hay persona fuerte sin un buen equilibrio ni persona débil con un buen equilibrio (una frase para enmarcar en todas las consultas). Si nos leéis desde el sofá dudando si dar el paso, recordad que el movimiento no es un castigo, sino una celebración del cuerpo que somos hoy y un verdadero seguro de vida contra las caídas y la pérdida de autonomía.

Comenzar Pilates, incluso una sola vez a la semana, va mucho más allá de estirar la espalda o respirar mejor, ya que significa blindar la estructura que nos sostiene y evitar que el mapa de nuestro cuerpo se desdibuje con los años. Romper con la inactividad puede parecer un reto, lo sabemos, pero la recompensa no se mide en agujetas, sino en libertad y en la certeza de pisar firme para ser de nuevo las dueñas absolutas de cada uno de nuestros pasos.

¿Qué precio tiene tu autonomía y qué solución esperabas encontrar que no esté ya frente a ti?

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