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Mariela Martínez, experta en nutrición: «La preparo con antelación y me dura varios días en la nevera»

Llega el verano, los días se alargan y la cocina se convierte en el último lugar del mundo donde queremos estar. El cansancio acumulado nos empuja a cometer el peor error nocturno: cenar cualquier cosa rápida que arruina nuestra digestión.

Seguro que te suena esta sensación de pesadez que te impide conciliar el sueño debido a un plato mal planificado. El calor nos pide frescura, pero nuestro cuerpo exige nutrientes reales para no despertarnos con el vientre inflamado a media noche.

(Sí, nosotros también hemos terminado cenando un simple tomate con queso por pura pereza). Pero las consecuencias en la báscula y en el descanso se pagan caras al día siguiente.

El secreto guardado en la nevera de los expertos

Existe una fórmula definitiva para romper este círculo vicioso sin esclavizarse frente a los fogones. La solución no es comer menos, sino comer con una buena estrategia microbiota.

La clave la ha revelado Mariela Martínez, nutricionista especializada en salud digestiva y bienestar integral de Ancient+Brave. Existe un plato estelar que la experta repite sin parar durante las vacaciones por una razón muy sencilla: se prepara una sola vez y dura varios días en el frigorífico intacto.

Hablamos de su famosa ensalada de quinoa fría. Una combinación diseñada meticulosamente para blindar tu salud digestiva, saciar el apetito de raíz y mantener la energía estable sin aportar calorías vacías al organismo.

La quinoa es una de las poquísimas fuentes vegetales de proteína completa que existen. Esto significa que contiene todos los aminoácidos esenciales que tu cuerpo necesita para regenerarse mientras duermes.

Los ingredientes exactos para 4 raciones completas

Olvídate de las ensaladas de lechuga aburridas que te dejan con hambre a los diez minutos. Esta combinación es un auténtico combustible premium para tu metabolismo basal.

Para replicar con éxito la receta oficial de la experta en casa, necesitas exactamente 200 gramos de quinoa medida en crudo, un pimiento amarillo troceado y un pimiento seco mediano. También puedes sustituir este último por media taza de jugosos tomates cherry.

El toque maestro lo aportan un cuarto de cebolla morada, cilantro fresco al gusto y un aguacate en cubos. Para la proteína principal, añadiremos pechuga de pollo a la plancha cortada en dados de forma deseable.

El aliado de este plato es el verdadero ganador del juego. Olvídate de salsas industriales pesadas; aquí utilizaremos cuatro cucharadas de aceite de oliva virgen extra, el jugo de un limón grande, una pizca de ajo en polvo, sal y pimienta negra.

El paso a paso para un texturizado perfecto

El primer paso consiste en cocer la quinoa de forma tradicional. Una vez lista, es obligatorio escurrirla a conciencia y dejarla enfriar del todo antes de realizar cualquier tipo de mezcla.

Mientras tanto, picamos el pimiento seco, el pimiento y la cebolla en trozos muy pequeños y uniformes. En un recipiente aparte, emulsionamos con fuerza el aceite de oliva, el jugo de limón, el ajo y las especias hasta conseguir una vinagreta densa y aromática.

Introducimos el pollo a la plancha en el bol principal y vertemos el aliño unificando todos los elementos. Si eres de los que busca un punto extra de potencia, añade una pizca de hojas de chile de árbol o tajín justo al final para despertar tus papilas gustativas.

Un truco de experto es guardar la base de la ensalada en la nevera y añadir el aguacate junto con el pollo justo antes de comer. Así evitarás por completo que pierdan su textura original y se oxiden.

Por qué tu estómago agradecerá este plato

La magia de esta cena radica en el estado de sus componentes. Al consumir el pimiento seco, el pimiento y la cebolla totalmente crudos, conseguimos que conserven sus antioxidantes y vitamina C completamente intactos, sin degradación por calor.

Además, las grasas saludables del aguacate actúan como un vehículo de absorción biológica. Ayudan a que tu cuerpo asimile de forma óptima las vitaminas liposolubles presentes, como la vitamina K del cilantro y la potente vitamina E del propio aguacate.

Es una cena tan ligera como nutritiva que cubre las necesidades proteicas nocturnas sin obligar al hígado a trabajar horas extra. Irás a la cama ligero y te despertarás con el vientre plano y desinflamado.

¿Y si te entra el hambre antes de ir a dormir?

A todos nos ha pasado eso de estar viendo una serie y sentir un vacío de repente en el estómago. La tentación de asaltar la despensa a deshoras es el enemigo número uno de nuestro bolsillo y de nuestra línea.

Si el hambre ataca, Martínez aconseja no recurrir nunca a alimentos ultraprocesados, picantes o con exceso de grasas. La opción inteligente es un puñado de nueces o una pequeña porción de avena con leche.

Estos alimentos específicos contienen altos niveles de triptófano y carbohidratos complejos. Son dos sustancias aliadas que estimulan la melatonina y favorecen una calidad de sueño radicalmente superior.

La regla de oro del bienestar del verano

La consistencia es clave durante los días laborables para mantener la energía en lo alto. Tener un táper con esta ensalada lista en la nevera nos salva la vida y evita que caigamos en la comida rápida por culpa del estrés.

Sin embargo, la nutricionista recuerda que el verano también está hecho para disfrutar de la vida social. No pasa absolutamente nada por romper los horarios el fin de semana, cenar más tarde de lo habitual o compartir una buena mesa con amigos.

El equilibrio emocional es tan importante como el nutricional. Cuidarse no implica sufrir ni recluirse, sino aprender a tomar decisiones conscientes en nuestro día a día para sentirnos mejor que nunca.

Las raciones de esta ensalada vuelan de la nevera cuando tu familia la prueba por primera vez. ¿Vas a seguir perdiendo el tiempo cocinando todas las noches de julio?

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