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La ruta en kayak de 8 km por el Ter que recorre dos pueblos y un castillo medieval BIC

¿Cansado de la misma playa, de las rutas masificadas o del clásico sendero de costa? Nuestro país esconde tesoros naturales e históricos que desafían la rutina. El calor del verano nos empuja a buscar alternativas, pero a menudo nos quedamos con las opciones de siempre.

¿Y si te dijéramos que hay una manera de escapar de la vorágine, de conectar con la naturaleza y la historia de Cataluña con una perspectiva totalmente diferente? Una aventura que combina el agua y la tierra, un verdadero viaje en el tiempo sin salir del presente.

Prepárate para descubrir el secreto: una ruta de 8 kilómetros por el río Ter que te llevará por dos pueblos encantadores y culmina en un castillo medieval declarado Bien de Interés Cultural (BIC). Se trata del trayecto entre Colomers y Verges, una experiencia doblemente fascinante.

La joya escondida del Ter: Agua e historia

Mientras la mayoría busca las rutas costeras, el Ter nos ofrece una alternativa refrescante y llena de encanto. Este río, con un caudal suficiente, permite una navegación tranquila. Hablamos de una inmersión total en un paisaje que muchos aún no conocen.

La ruta es relativamente sencilla, ideal para todas las edades. El descenso en kayak desde Colomers a Verges se puede hacer en unas dos horas, disfrutando del paisaje. (¡Nosotros ya estamos pensando en reservar!).

El trayecto no es solo un ejercicio. Es una oportunidad para observar la rica vegetación de ribera, y si la suerte te acompaña, incluso verás aves y tortugas. Una pequeña dosis de dopamina natural garantizada en cada curva del río.

Colomers: Punto de partida con siglos de historia

La ruta comienza en Colomers, un pueblo con raíces profundas. Antes de lanzarte al agua, te aconsejamos explorar sus rincones. Aquí hubo un asentamiento ibero en la zona de Els Castellets, y también pasaron los romanos.

De hecho, ya en el 844, el nombre de Colomers aparece por primera vez en un escrito. Su historia es inseparable del río. Destaca la iglesia de Santa María y la antigua abadía-castillo del siglo XVII, ahora convertida en el Ayuntamiento. Un auténtico viaje atrás en el tiempo antes de comenzar el descenso.

Pero si el agua no es lo tuyo, no hay problema. La misma ruta se puede hacer a pie o incluso en bicicleta. La conocida «mota de Verges» es el camino que conecta ambos pueblos, una estructura histórica del siglo XVII construida para proteger los campos de las crecidas del río.

Verges: La llegada y el castillo medieval BIC

Una vez en Verges, ya sea remando o caminando, te recibe el Parque del Río. Un antiguo espacio de ocio recuperado en 2007, que ahora es una agradable zona de picnic y acceso directo al Ter. El lugar perfecto para estirar las piernas y recobrar fuerzas.

Verges es conocido por ser el pueblo natal de Lluís Llach. Pero su verdadera joya es su castillo medieval, declarado Bien Cultural de Interés Nacional. Una fortificación que nos transporta directamente a la Edad Media.

La primera referencia documental del castillo data del 1098. Después de tantas vicisitudes, una parte de la estructura original aún se conserva. (¡Es impresionante pensar en todo lo que ha visto este muro!).

Un castillo que fue escuela

A finales del siglo XIX, parte de la fortaleza fue derribada para construir una plaza y unas escuelas, que ahora forman parte de la Casa de la Vila. Pero no todo se perdió. Aún podemos admirar un muro de unos diez metros de largo y entre cuatro y cinco metros de altura, situado frente al ábside de la iglesia.

Además, se pueden ver pequeñas saeteras y otros elementos defensivos. Son testigos silenciosos de un pasado que merece ser explorado con calma. Este es uno de los secretos bien guardados del territorio, lejos de las aglomeraciones turísticas habituales.

El pasado medieval de Verges no se limita solo al castillo. También se conservan restos de las antiguas murallas y otros vestigios defensivos que conformaban la estructura histórica de la población. Cada esquina es una oportunidad para descubrir un trozo de nuestra historia.

Tu próxima aventura: inversión en experiencias

Esta ruta por el Ter es mucho más que un simple paseo. Es una oportunidad para el ahorro emocional, una desconexión necesaria del ruido digital. Una forma de vivir Cataluña desde una perspectiva menos conocida y, sin duda, más auténtica.

La tendencia es clara: huir del turismo de masas y buscar experiencias auténticas. Y esta ruta lo cumple con creces. Una aventura que te permitirá decir que has visto un castillo BIC desde el río, algo que pocos pueden contar.

No dejes que esta oportunidad se diluya. Estas joyas del interior no serán un secreto para siempre. Planea tu escapada ahora. (¡Nosotros ya lo estamos haciendo!).

¿Ves cómo hay vida más allá de la arena y el mar? Una verdadera inversión en recuerdos. Vale la pena, ¿verdad?

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