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Té una «capella Sixtina», huellas de dinosaurio y un castillo cementerio: el pueblo de La Rioja que debes visitar

Hay lugares que parecen sacados de una novela de fantasía, pero que se encuentran a un golpe de coche de nuestra casa. Pueblo que visitamos, pueblo que pensamos que ya lo hemos visto todo. Pero hoy te traemos uno de esos destinos que te rompen los esquemas en un solo segundo. (Sí, nosotros también tuvimos que frotarnos los ojos al descubrirlo).

Imagina un rincón donde puedes pisar el mismo suelo que pisaron los gigantes del pasado hace millones de años. Un lugar donde los muertos descansan entre las murallas de una fortaleza medieval y donde una iglesia esconde un tesoro pictórico tan impresionante que la gente la llama la «capilla Sixtina» de La Rioja. No es un decorado de cine; es un pueblo real y se llama Enciso.

El viaje en el tiempo comienza con monstruos del pasado

La mayoría de la gente viaja a La Rioja buscando exclusivamente copas de vino y viñedos infinitos. Es un error clásico. Si te limitas a la ruta del vino, te perderás la verdadera magia de esta tierra. En el valle del río Cidacos, el paisaje cambia y se vuelve salvaje, casi prehistórico. Y no es una metáfora.

Enciso es la capital mundial de las huellas de dinosaurio, conocidas técnicamente como icnitas. No hablamos de cuatro marcas borrosas en la roca que requieren mucha imaginación. Hablamos de yacimientos brutales, al aire libre, donde puedes colocar tu propio pie dentro de la huella de un auténtico depredador del Cretácico. La sensación de vértigo histórico es instantánea.

El yacimiento de la Virgen del Campo es, sin duda, el punto de partida ideal. Allí mismo encontrarás una réplica a tamaño real de un dinosaurio que te hará entender la magnitud de estos animales. El camino está perfectamente adaptado, ideal para recorrerlo sin prisa, dejándote llevar por la curiosidad. Pero lo mejor de Enciso es que este viaje al pasado es solo el primer plato de un menú degustación cultural que no tiene comparación.

La «capilla Sixtina» que casi nadie conoce

Después de conectar con la prehistoria, toca dar un salto temporal hasta el siglo XVI. En pleno centro del pueblo se alza la iglesia de Santa María de la Estrella. Por fuera, puede parecer un templo robusto más de la zona, pero lo que se esconde en su interior es una auténtica obra de arte que te dejará sin aliento.

Hablamos de un retablo y unas pinturas murales de una calidad tan excepcional que los expertos no dudaron en bautizar el templo con este sobrenombre tan ambicioso. Los colores, la conservación y la fuerza de las imágenes te transportan directamente a la época dorada del arte sacro. Es uno de esos lugares donde el silencio se respeta de manera casi involuntaria, abrumado por la belleza que te rodea.

El contraste es total. Pasas de la tierra libre y salvaje de los dinosaurios a la recogida y mística atmósfera de un templo que parece custodiar los secretos mejor guardados de la región. (Consejo de viajero: asegúrate de consultar los horarios de apertura antes de ir, ya que estos tesoros se cuidan con mucho esmero y no siempre están abiertos al gran público de forma continuada).

Un castillo donde la vida y la muerte se dan la mano

Si aún necesitas más motivos para coger el coche este mismo fin de semana, el castillo de Enciso te dará el empujón definitivo. Esta fortaleza de origen en el año mil, construida durante la época de la Reconquista, domina todo el valle desde lo alto de una colina. Pero lo que hace realmente especial a este castillo no es solo su arquitectura militar medieval.

A diferencia de otras fortalezas que han quedado vacías o se han convertido en museos fríos, el castillo de Enciso tuvo una segunda vida muy singular: se convirtió en el cementerio del pueblo. Caminar entre las ruinas de las antiguas murallas mientras observas las tumbas integradas en la estructura es una experiencia sobrecogedora y bellísima a la vez. La atmósfera que se respira ahí arriba, especialmente durante el atardecer, es de una paz absoluta.

Desde esta atalaya privilegiada, las vistas del valle son espectaculares. Es el lugar perfecto para rememorar todo lo que has visto en un solo día: la tierra de los dinosaurios a tus pies, la silueta de la iglesia de Santa María al fondo y la historia de siglos de historia que te rodea directamente.

Cómo organizar tu escapada antes de que se ponga de moda

El turismo de interior está viviendo una auténtica edad dorada, y destinos tan completos como Enciso no se mantendrán en secreto durante mucho más tiempo. Actualmente, el pueblo cuenta con una infraestructura fantástica para los visitantes, incluyendo el parque de paleoaventura El Barranco Perdido, ideal si viajas con los más pequeños de la casa.

Nuestra recomendación es que dediques un fin de semana entero a la zona. Puedes alojarte en alguna de las casas rurales de piedra del municipio, disfrutar de la gastronomía local (no te pierdas las patatas a la riojana y la verdura de la ribera del Cidacos) y recorrer los diferentes senderos señalizados que unen los yacimientos arqueológicos.

No cometas el error de dejar esta escapada para más adelante. El otoño y la primavera son las estaciones perfectas para disfrutar de este paisaje sin el calor extremo del verano ni el frío del invierno de montaña. Prepara la mochila, carga la batería de la cámara y déjate sorprender por uno de los pueblos más singulares de toda la península.

Al fin y al cabo, ¿cuántas veces tienes la oportunidad de pisar el pasado, admirar el arte renacentista y pasear por un castillo cementerio en un solo día? Enciso te espera para demostrarte que la realidad siempre supera la ficción.

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