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Descubren 1.160 metros de una autopista romana de hace 2.000 años en Córdoba

El tráfico nos devora cada día: nuestras carreteras están colapsadas, llenas de coches. Ahora imagina un mundo sin semáforos, sin autopistas de peaje ni radares; un mundo donde la velocidad máxima la marcaban los caballos y los carros. Hace 2.000 años, el viaje era una auténtica odisea.

El secreto escondido de Córdoba

Pero, ¿qué pasaría si te dijéramos que se ha descubierto el equivalente antiguo de una gran autopista nacional? No hablamos de un simple camino de cabras, sino de una arteria vital que cambió la historia de una región.

Este descubrimiento es un regalo para nuestra historia. Revela cómo el Imperio se estructuraba.

En Córdoba, un pueblo llamado Fuente Obejuna (la antigua Mellaria), un equipo de investigadores ha hecho un hallazgo monumental: han identificado con precisión 1.160 metros de un tramo de autopista romana, una estructura de hace dos milenios. Esta vía era la Corduba-Emerita, la columna vertebral de la Hispania romana que unía Córdoba con la capital de la Lusitania, Mérida.

La autopista de los metales

Atraviesa Sierra Morena de sur a norte, en un recorrido de 144 millas romanas (unos 213 kilómetros modernos). Los arqueólogos ya la han bautizado como «la autopista de los metales», y con razón, ya que era la vía por donde salía toda la riqueza minera de la zona: desde el cobre de Cerro Muriano hasta la plata y el plomo de Los Pedroches, o incluso el cinabrio y el mercurio de Almadén (antigua Sisapo).

El mercurio era tan sensible que su transporte iba siempre escoltado por destacamentos militares que protegían el camino. Esta era la primera de todas las vías económicas de toda la Bética, tal como describe Antonio Monterroso, director de las excavaciones. En su apogeo, entre los siglos I y II d.C., tres cargas de altísimo valor imperial fluían continuamente por aquí.

La velocidad de un imperio

Un carro de carga pesada avanzaba lentamente, haciendo solo entre 20 y 30 kilómetros diarios, por lo que recorrer los 213 kilómetros completos suponía entre 7 y 10 jornadas (y eso con relevos en postales fijas). Pero el correo urgente imperial era otra historia: cambiando de caballos, podían cubrir hasta 150 kilómetros al día. Esta velocidad de comunicación no se volvió a igualar en la península hasta el ferrocarril del siglo XIX, representando un verdadero hito.

Los metales llegaban a Corduba, donde se reorganizaban y bajaban por el Betis (el Guadalquivir) hacia Roma. Según Monterroso, sin esta vía «la capital de la Bética nunca habría sido tan rica», lo cual supuso un impacto definitivo.

La tecnología que desentierra el pasado

¿Cómo ha sido posible este hallazgo imprescindible? La clave, de nuevo, ha sido el LiDAR. Con el Plan PNOA-LiDAR del Instituto Geográfico Nacional, la Universidad de Córdoba ha ampliado el tramo documentado: de repente, han pasado de seis kilómetros conocidos a veinte, y todo esto sin ni una sola pala, sin prácticamente excavar.

El descubrimiento incluye nuevos restos en El Bujardillo, Los Tejares y El Cascajoso, siendo una auténtica proeza tecnológica. Bajo Mellaria, el trazado urbano de la calzada organizaba toda la ciudad, donde se conservan losas del pavimento original y cuatro remodelaciones sucesivas realizadas entre los siglos III y V, formadas por capas de cantos rodados de casi dos metros de grosor.

Necrópolis y fuentes monumentales

Justo donde la vía abandonaba la ciudad hacia el oriente, han documentado 450 metros de calzada rodeados de monumentos funerarios. Este es el patrón típico romano de enterrar a los muertos fuera de las murallas, una tradición que nos revela mucho sobre su vida y su muerte.

Han encontrado un recinto de 30 por 30 metros con una edícula funeraria, fragmentos de una estatua de mármol más grande que lo natural e incluso cuatro klinai (los reclinatorios donde se celebraban banquetes conmemorativos) con un jardín posterior lleno de fosas rituales.

Esta necrópolis es un monumento extravagante, casi único en toda Hispania. Una ventana al lujo funerario romano.

El agua era otra obsesión romana. En 2022, en un cruce de esta vía en Mellaria, apareció el lacus mejor conservado de Hispania: una fuente pública con cuatro pretiles de 1.500 kilos cada uno y con su propio acueducto. Un año después, en 2023, se encontró el castellum divisorium, el punto donde el agua se potabilizaba y se repartía por la ciudad con tuberías de plomo, demostrando una ingeniería fascinante.

Mellaria: un nodo comercial de élite

Esta vía no solo transportaba metales, sino que convirtió un pueblo cordobés en un capital nodo comercial mediterráneo. Un estudio publicado en mayo de 2026, basado en 8.839 fragmentos cerámicos, lo confirma: se han encontrado piezas llegadas de Italia, la Galia y el norte de África, así como producción local de talleres béticos, demostrando que Mellaria comerciaba con medio Mediterráneo.

Es impresionante ver cómo una simple carretera puede explicar tanto. El proyecto continúa activo y, gracias al LiDAR, cada nueva campaña añade kilómetros sin apenas excavar, dibujando la ruta completa ante nuestros ojos. Es una oportunidad única para comprender cómo se movían las personas, el dinero y el poder en la Hispania romana. Nos preguntamos, ¿qué más nos queda por descubrir bajo nuestros pies?

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