El norte de Cataluña es una olla en constante ebullición si hablamos de alta cocina. La provincia de Girona concentra una constelación de 20 estrellas Michelin distribuidas en una de las zonas más ricas del mapa gastronómico. Pero hay una localidad costera que brilla con luz propia y que se ha convertido en el secreto a voces de los amantes de la buena comida.
Hablamos de Palamós, un municipio de casi 19.000 habitantes que alberga una de las mayores concentraciones de restaurantes por habitante del país. No es solo un refugio de sol y playa para el verano. Se ha transformado en un destino de peregrinación culinaria donde barceloneses y gerundenses escapan cada fin de semana solo por el placer de sentarse a la mesa. (Sí, nosotros también estamos buscando fecha libre en la agenda para ir).

La joya de la corona de esta villa es su puerto, uno de los más importantes de la Costa Brava. Tiene una fama legendaria gracias a su célebre gamba roja, considerada una de las mejores de todo el Mediterráneo. Pero la revolución actual va mucho más allá del marisco a la plancha tradicional. Dos parejas de chefs han decidido romper las reglas del juego fusionando el territorio con la modernidad.
La Cort del Mos y la arqueología culinaria
La primera parada obligatoria en esta escapada es La Cort del Mos. Este innovador local, liderado por Helena Termes y Jeffrey Ruiz, abrió en abril de 2025 y ya acumula galardones como el premio Cocinero Gastronómico Fórum Barcelona 2025. Su cocina es pura arqueología basada en recetarios medievales catalanes como el Sent Soví o el Llibre del Coch.

La Cort del Mos solo tiene capacidad para 30 comensales, así que conseguir mesa se ha convertido en una odisea. Sus creadores descartan ampliar el local para mantener la calidad intacta, una decisión valiente que asegura una experiencia íntima y exclusiva. En su menú degustación destacan joyas como el sándwich crujiente de oreja de cerdo con tártaro de gamba de Palamós.
La influencia de las recetas familiares se mezcla con la técnica moderna en cada plato. Puedes probar la calamar de Palamós con panceta ibérica o la royale de pato del Empordà rellena de cigalas. Todo ello se sirve acompañado de una carta de vinos escrita a mano por la misma Helena, como si fuera un cuaderno de viaje personal.
Dvisi: la fusión internacional con un Sol Repsol
Para aquellos que buscan un punto más cosmopolita sin perder la esencia local, la respuesta es Dvisi. Dirigido por Laura de Vicente y Jordi Simón, este restaurante se ubica en los espectaculares jardines del hotel modernista Vincke. Su trabajo constante ha sido reconocido recientemente con un prestigioso Sol Repsol.

Su propuesta estrella es el menú InDIVISIble, un viaje de 20 pasos por 120 euros donde Simón juega con las cocinas latina y asiática. Desde un bombón de mejillones en escabeche hasta el espectacular xuixo de fricandó con ternera de Girona. Es un auténtico festival de sabores intensos que sorprende desde el primer bocado.
El clímax de la visita llega con su aguachile de gamba de Palamós, que presenta una intervención mínima para respetar el sabor salvaje del mar. El restaurante cuenta con una de las colecciones más grandes de vinos de la DO Empordà, ideal para dejarse guiar por Laura en la sala. Una experiencia redonda que justifica de sobra el viaje por carretera.
Palamós ha demostrado que no necesita vivir solo del turismo de sol y playa para llenar sus mesas durante todo el año. La temporada de otoño e invierno es, de hecho, el mejor momento para disfrutar de estos templos de la gastronomía sin las aglomeraciones del verano. ¿Preparamos la maleta para este fin de semana?
