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Marta González, experta ecuestre, revela el gran potencial de España como referente mundial

El turismo ha cambiado. Ya no buscamos solo un destino, sino una experiencia que nos transforme. Dejamos atrás lo convencional y nos sumergimos en la autenticidad.

Pero, ¿qué pasaría si te dijéramos que hay una manera de explorar nuestro país que la mayoría ignora, un secreto que podría revolucionar tus vacaciones?

España, con su clima, paisajes e historia, es un tesoro oculto. Nuestro patrimonio ecuestre es inmenso, único en el mundo.

Ahora, una voz experta revela que lo que ha sido un gusto para pocos, se está convirtiendo en el futuro imparable del turismo. Un segmento en auge que ya lidera la demanda de actividades de naturaleza.

Estamos hablando del turismo ecuestre, una forma de viajar donde el caballo es tu compañero de descubrimiento.

Marta González, directora de comunicación de la Organización Mundial del Turismo Ecuestre (OMTE), lo tiene claro. Afirma que España reúne todos los ingredientes para ser un referente global.

El caballo: mucho más que un medio de transporte

El turismo ecuestre no es solo montar a caballo. Es una inmersión total. El caballo se convierte en el hilo conductor para explorar la naturaleza, la historia, el patrimonio y la cultura de un territorio.

Hay opciones para todos. Desde paseos de una hora hasta safaris ecuestres de seis días, sin cobertura, durmiendo bajo las estrellas en la sabana. (Sí, nosotros también estamos soñando con eso).

Las actividades son diversas: rutas, estancias en hoteles especializados, visitas a lugares históricos, espectáculos o actividades de bienestar. Es un ritmo pausado, profundamente conectado con el entorno.

El turismo ecuestre te obliga a desacelerar. A mirar el paisaje con calma y a conectar de verdad con la naturaleza y la gente del lugar. Eso es lo que buscamos todos, ¿no?

Esta tendencia está creciendo exponencialmente en España. Según informes recientes, las rutas a caballo ya concentran un 26% de la demanda de turismo activo. Es un segmento especializado, sí, pero con un impulso imparable.

La búsqueda de experiencias auténticas, el turismo de naturaleza y los viajes sostenibles y personalizados son su motor. Nuestro país tiene una posición privilegiada gracias a su patrimonio, sus razas emblemáticas como el Pura Raza Española o la Menorquina, y miles de kilómetros de caminos adecuados.

Un lujo que puede cambiarlo todo

El Ministerio de Industria y Turismo confirma que España continúa batiendo récords de gasto turístico. El viajero actual no busca precio, busca calidad y sostenibilidad.

Y aquí es donde el turismo ecuestre brilla. Ofrece itinerarios de varios días que combinan rutas con gastronomía de autor, patrimonio, bodegas y parques naturales. El caballo deja de ser una actividad para ser la mejor forma de descubrir.

Hoteles como La Donaira en Ronda ya son un ejemplo de la atracción que genera. A escala internacional, referentes como Nihi en Indonesia o Selman en Marrakech demuestran el potencial de este lujo ecuestre.

Y no, no es necesario ser un experto jinete. Muchas empresas adaptan las experiencias al nivel de cada persona. También hay actividades «de caballos» como espectáculos o visitas a ganaderías. Es un turismo para todos los públicos, incluso para los que buscan un primer contacto.

El momento es ahora: ¿España, referente mundial?

España tiene el patrimonio ecuestre, la tradición y el clima. Pero la gran oportunidad no se aprovecha del todo.

Marta González advierte que aún nos queda camino por recorrer para estructurar una oferta nacional homogénea. Otros países como Islandia o Irlanda ya han convertido el caballo en una auténtica marca turística. Nosotros podríamos ser los siguientes.

La clave para un turismo ecuestre que funcione pasa por respetar el caballo y la comunidad local. Hay que garantizar su bienestar y generar empleo digno.

La sostenibilidad es el pilar. Trabajar con profesionales cualificados, caballos bien cuidados, grupos reducidos y rutas adaptadas es imprescindible. Así se protege el animal y el territorio. Esto genera riqueza y mantiene vivas las tradiciones. Es un círculo virtuoso que no podemos dejar escapar.

Desde Andalucía con su Pura Raza hasta el Camino de Caballos de Menorca, pasando por Cataluña, los Pirineos o Galicia, España es una mina de oro ecuestre. Pero hay que pulirla, ya. El mundo nos espera.

¿Has entendido ahora por qué esta información es tan valiosa? No se trata solo de un viaje. Es una oportunidad de redescubrir nuestro país y de formar parte de un cambio.

Nos vemos en los caminos, con el viento en la cara y el corazón lleno de nuevas historias, ¿verdad?

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