El verano se acaba. Ya notas el frío matutino, el regreso a la rutina, esa sensación de abandono que nos invade cada septiembre. El calendario avanza sin freno y la semana próxima ya está aquí.
Pero, ¿y si te dijera que hay una puerta secreta hacia otro tiempo? Una última oportunidad para escaparte antes de que todo empiece de nuevo. Un viaje rápido que cambiará tu despedida de verano para siempre. Sin trucos.
Prepárate. A poca distancia de Terrassa, a menos de dos horas, se esconde un tesoro gótico. Un recinto que nació para acoger viajeros y que ahora, por unos días, se transforma en un paraíso medieval que debes conocer.
La historia bajo la piedra: del refugio a la fiesta
Hablamos de Hospitalet de l’Infant. Concretamente, de su antiguo hospital. A primera vista, con su planta cuadrada y muros de casi doce metros, parece un castillo inexpugnable. Pero el origen real es sorprendente.
Este imponente edificio, fundado en el año 1344 por el infante Pedro de Aragón y de Anjou, no era una fortaleza militar. Era un hospital de camino. Ofrecía alojamiento y comida a los peregrinos y viajeros que atravesaban el peligroso Coll de Balaguer, en la ruta entre Tarragona y Tortosa.
Su apariencia de fortaleza, con su única puerta y sus saeteras, sí tenía una función vital. En la costa del siglo XIV, corsarios y bandoleros eran una amenaza constante. El hospital, por tanto, debía ser también un refugio seguro. Hoy, es un Bien Cultural de Interés Nacional, la máxima protección del patrimonio catalán. Una joya arquitectónica que nos conecta con un pasado lleno de leyendas.
El secreto de este lugar es su doble vida. Un día refugiaba almas, hoy nos transporta a un mundo olvidado.
Ahora, este mismo recinto cambia de piel. Para su trigésima edición, el Mercado Medieval de Hospitalet de l’Infant llena las calles de la villa de magia, artesanía y espectáculos. Es la solución definitiva para despedir el verano.
Un viaje inmersivo: espectáculos y oficios de ayer
La cita es del 4 al 6 de septiembre, de viernes a domingo. La entrada es completamente gratuita. El núcleo antiguo de la villa se llenará con un centenar de puestos. Encontraremos artesanía, productos de alimentación e incluso terapias naturales.
Veinte de estos puestos estarán gestionados por comerciantes y productores locales. Una oportunidad única para probar la esencia de la tierra y apoyar a la comunidad.
La inauguración, el viernes a las 11:30 h, será un despliegue de personajes fantásticos: La Torna, los Bufones malabaristas, Ramón del bosque, la alfombra voladora, el Hombre Árbol, la Tortuga, el Troll y la Bruja. Media hora después, aparecerá el pequeño dragón. Y a las 12:15 h, será el turno de los druidas del bosque. Una inmersión total.
Pero quizás lo más imprescindible no ocurre en el escenario. Sábado y domingo, podrán disfrutar de demostraciones de oficios tradicionales. Carpintería con torno, hojalatería, cestería, alfarería, vidrio soplado y trabajos con hoja de palma y esparto. Un auténtico viaje en el tiempo para ver cómo se hacían las cosas antes.
Drakonia y diablos: la noche que no olvidarás
El sábado por la noche, la Cena Medieval será el plato fuerte. Y justo después, uno de los espectáculos más esperados de la noche: Drakonia, la llama de Drako. Fuego y pirotecnia en estado puro. Para los amantes de las emociones fuertes, es una experiencia que marca la diferencia.
El domingo, la Plaza del Pou vibrará con el Ball de Diables de Hospitalet de l’Infant. Una tradición catalana con diablos bailando entre chispas y pirotecnia, acompañados por tamborileros. Una manera espectacular de cerrar la fiesta.
(Sí, nosotros también recomendamos ir preparados para los espectáculos de fuego). Ropa de algodón, manga y pantalón largos, calzado cerrado y una pieza para cubrir la cabeza. Las fibras sintéticas son un error que podrías pagar caro. Y tal vez la primera fila no es el mejor lugar para los más pequeños, es importante la seguridad de nuestra familia.
Más allá del mercado: playas y tesoros ocultos
Esta escapada va más allá de la feria. Hospitalet de l’Infant ofrece cuatro playas. La más grande es l’Arenal, con casi dos kilómetros de arena fina y poca profundidad. Ideal para un último baño de sol antes del cambio de temporada.
Hacia el interior, el Valle de Llors esconde otras sorpresas. Vandellòs, con su núcleo medieval, el Centro de Interpretación del Aceite o la Torre defensiva medieval de Ca la Torre. O Masboquera, con su Torre de las Horas. Incluso Castelló, un pueblo deshabitado bajo el riesgo de los Dedalts que recupera la vida en ocasiones especiales.
Y el secreto mejor guardado: el patrimonio rupestre. Cuatro conjuntos de pinturas, Patrimonio Mundial de la Unesco desde 1998, en la Cueva de l’Escoda, la Cueva del Racó d’en Perdigó, la Balma d’en Roc y la Cueva d’en Carles. Un descubrimiento que nadie te cuenta.
Finalmente, la comida. La cocina marinera del Baix Camp es la protagonista. Pescado fresco y, sobre todo, los arroces. El Restaurante Capitán, en la calle dels Tamarits, 2, es una opción que no falla. Con terraza frente a la playa y un Solete de la Guía Repsol, recomendado incluso por Ferran Cerro por sus arroces a la brasa de encina, hechos en horno de leña. Un placer para el paladar que pone el toque final al día perfecto.
No hay mejor manera de despedir el verano. Esta feria medieval es un evento imprescindible, una ventana al pasado que te espera a menos de dos horas de Terrassa.
El tiempo vuela. No te pierdas esta oportunidad única. ¿Quién sabe cuándo podrás vivir una experiencia así de nuevo?
