Olvídate de buscar el mejor pulpo en la playa. Si quieres probar el bocado que ha dejado sin palabras a los chefs más galardonados de nuestro país, debes dirigirte al interior de Galicia. Concretamente, a un lugar que ni siquiera tiene mar, pero que domina la técnica como nadie más en el mundo.
Estamos hablando de O Carballiño, en la provincia de Ourense. Aquí, a más de 80 kilómetros del océano Atlántico, se esconde el origen de una leyenda culinaria que se remonta a la Edad Media. Sí, nosotros también alucinamos cuando descubrimos que el epicentro del cefalópodo más famoso de España no huele a salitre, sino a manantial.
El secreto mejor guardado de los monjes
¿Cómo llegó un producto de costa a un pueblo del interior hace cuatro siglos? La respuesta está en el Monasterio de Oseira. Los monjes recibían el pulpo desde el puerto de Marín como parte del pago de los diezmos. Al ser un producto que se podía secar y transportar sin corromperse, se convirtió en la moneda de cambio perfecta para aquellos tiempos.
Fueron las mujeres de la parroquia de Santa María de Arcos quienes heredaron este saber de los monjes. Ellas se convirtieron en las primeras pulpeiras de la historia, perfeccionando un método que ha sobrevivido inalterado hasta hoy. Es este legado, guardado bajo llave durante generaciones, lo que marca la diferencia en cada plato.
La verdadera magia no está solo en la pieza de pulpo, sino en el agua que utilizan para la cocción: un agua termal con propiedades únicas que eleva el sabor a un nivel que no encontrarás en ningún restaurante de costa.

Agua termal: el ingrediente invisible
No es casualidad que O Carballiño sea un paraíso termal. Sus manantiales no solo son un reclamo para la salud, sino el arma secreta de las cocinas locales. Las pulpeiras utilizan esta agua rica en minerales para cocer el producto, otorgándole una textura y una suavidad que es, sencillamente, imposible de replicar en casa con agua del grifo.
La técnica es puramente artesanal. Un gran caldero de cobre recibe el pulpo, que se cocina de una sola pieza. Después, el corte preciso, el aceite de oliva, la sal gruesa y el pimentón. No hace falta nada más para entender por qué este pueblo, de poco más de 14,000 habitantes, es el destino de peregrinación obligatorio para cualquier amante de la buena comida.
Una experiencia que va más allá del plato
Si visitas el pueblo, no puedes perderte el Templo de la Veracruz, obra cumbre del arquitecto Antonio Palacios, o relajarte en sus termas al aire libre. Todo en O Carballiño respira historia, desde su Parque Municipal hasta el yacimiento arqueológico del Castro de San Cibrao de Lás.
¿El mejor momento para vivirlo? Durante su famosa Festa do Pulpo en agosto, una de las celebraciones gastronómicas más importantes de Galicia y de España. Pero cuidado, porque una vez que pruebes el pulpo aquí, tu paladar nunca volverá a aceptar una imitación. ¿Te has quedado con ganas de comprobar si la leyenda es cierta?

