Del Consumidor - Monterrassa
Jordi Roca, el mejor pastelero del mundo, revela: «Mi brownie perfecto no usa mantequilla, sino 181 g de aceite de oliva»

Preparar un brownie puede parecer una tarea sencilla, pero lograr uno de verdad, con esa corteza crujiente por fuera y un interior húmedo e irresistible, es todo un arte. Durante años, la mantequilla ha sido la reina indiscutible de muchas recetas de repostería, una tradición casi inamovible. Pero ahora, uno de los grandes genios culinarios de nuestro país ha decidido romper con esta norma y revelar su truco definitivo para un brownie que desafía todo lo que sabíamos.

Y el secreto, lo que nadie esperaba, es que la mantequilla ha desaparecido completamente de la ecuación. Prepárense para una revelación que cambiará su manera de hornear y, sobre todo, de disfrutar de este dulce. Porque el mejor pastelero del mundo nos ha dejado sin palabras.

Estamos hablando de Jordi Roca, la mente prodigiosa detrás de los postres de El Celler de Can Roca, reconocido como el mejor chef pastelero del mundo por The World’s 50 Best Restaurants. Él, con su sabiduría culinaria, ha compartido en uno de sus videos de YouTube una versión de brownie que nos ha hecho reflexionar: no utiliza mantequilla, sino 181 gramos de aceite de oliva virgen extra.

Esta sustitución, que a priori podría parecer una simple adaptación, es en realidad una auténtica revolución que impacta directamente en la textura y la conservación del brownie. Nosotros, que siempre buscamos la perfección en la cocina, hemos tomado nota. (Y tú, si sigues leyendo, también lo harás).

¿Por qué el aceite de oliva cambia el juego?

La química de la cocina es fascinante, y Jordi Roca la aprovecha al máximo. La mantequilla, a pesar de lo que muchos pensamos, no es grasa pura; contiene entre un 16% y un 18% de agua, además de sólidos lácteos. En cambio, el aceite de oliva es prácticamente grasa en su totalidad, lo que significa que, a igual cantidad, una masa preparada con aceite tiene una concentración de grasa mucho más efectiva.

Esta diferencia de composición tiene un impacto brutal una vez el brownie sale del horno. La mantequilla, al enfriarse, se solidifica y sus grasas cristalizan, provocando que el brownie se vuelva más firme con el paso de las horas. Pero con el aceite de oliva, la historia es otra. El aceite se mantiene líquido a temperatura ambiente, garantizando que la miga de nuestro brownie se mantenga suave y jugosa durante mucho más tiempo. Una auténtica ventaja oculta para los amantes de los postres frescos (y para los que no podemos comérnoslo todo de una sentada).

¿El secreto de un brownie que nunca pierde su humedad? Es más sencillo de lo que crees, y el mejor pastelero del mundo lo ha compartido con nosotros. ¡Dejemos la mantequilla de lado!

El secreto detrás de una textura y sabor inigualables

Quizás te estés preguntando por el sabor. Utilizar aceite de oliva en un dulce de chocolate podría sonar a una combinación demasiado intensa o incluso arriesgada. Pero aquí viene otro truco imprescindible del maestro: la clave es elegir bien los ingredientes. Roca opta por un chocolate negro con un 70% de cacao, un porcentaje que garantiza un sabor profundo y potente, perfecto para acompañar el aceite.

Además, la elección del aceite es fundamental. Si se utiliza un aceite de perfil suave, como el de arbequina, el chocolate sigue siendo el protagonista indiscutible, sin verse eclipsado. El resultado es un brownie con una profundidad de sabor impresionante, pero, sorprendentemente, menos pesado y menos empalagoso que muchas versiones tradicionales hechas con mantequilla. La solución para un dulce que podemos disfrutar sin remordimientos (bueno, casi).

La preparación que nos propone Jordi Roca es, además, sorprendentemente accesible. Tras fundir el chocolate y dejarlo templar, solo hay que batir huevos con azúcar y sal hasta que blanqueen. Luego, se añade el aceite de oliva en hilo, sin dejar de batir, hasta integrarlo perfectamente. Finalmente, se incorpora el chocolate fundido y la harina con levadura tamizada con movimientos envolventes. Una vez en el horno, en unos 18 minutos a 180°C, tendremos una obra maestra. (Nosotros ya tenemos el horno precalentado, ¿y tú?).

La historia oculta del brownie perfecto

Resulta curioso pensar que este dulce tan reconocible ha evolucionado mucho con el tiempo. Las primeras recetas que recibieron el nombre de brownie, como la que apareció en el Boston Cooking-School Cook Book de Fannie Farmer en 1896, ni siquiera llevaban chocolate. Su nombre hacía referencia al color oscuro y tostado del pastel, más que a su ingrediente estrella actual.

No fue hasta una edición revisada en 1906 que Farmer incorporó el chocolate, dando paso a la versión que más se asemeja al brownie moderno. Otra teoría sitúa su origen en el Palmer House de Chicago, en el año 1893, encargado por Bertha Palmer para la Exposición Universal. Fuera cual fuera su inicio exacto, el brownie es un ejemplo claro de cómo la repostería evoluciona y se adapta, buscando siempre nuevas formas de sorprendernos.

Y ahora, Jordi Roca nos trae una nueva evolución, un paso adelante en la búsqueda del brownie definitivo, más ligero, más tierno y con un sabor que no deja indiferente. Esta es la demostración de que incluso las recetas más clásicas pueden mejorar con una mirada fresca y una dosis de genialidad. Es el momento de dejar atrás los viejos mitos y atrevernos a experimentar en nuestra cocina.

Está claro que saber este truco viral no es solo una anécdota, es una herramienta que te permitirá llevar tus postres a otro nivel. Jordi Roca ha hablado, y su palabra es oro (o mejor dicho, aceite de oliva virgen extra). ¿Cuál será la próxima tradición culinaria que desafiaremos juntas?

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