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Erin McGuire, antropóloga: «Es imposible encontrar pruebas de funerales vikingos con barcos en llamas en el mar»

Olvida todo lo que creías saber sobre los vikingos. ¿Esa imagen icónica de barcos ardiendo en alta mar, despidiendo héroes con un fuego espectacular que ilumina el horizonte? Pues resulta que es uno de los grandes engaños de la ficción que hemos adoptado como verdad histórica. Nuestra mente colectiva ha sido programada por una escena que nunca existió.

Pero, si no sucedía así, ¿de dónde viene esta idea tan arraigada que nos ha acompañado durante décadas? La solución a este misterio arqueológico nos la da una experta que hará tambalear todo lo que conocías de los rituales nórdicos más famosos.

La antropóloga Erin McGuire, docente en la Universidad de Victoria, es tajante y lo tiene clarísimo: «Es imposible encontrar pruebas de funerales vikingos con barcos en llamas en el mar.» Una afirmación que, dicha así, con esta contundencia, nos obliga a cuestionarlo todo. (Sí, nosotros también alucinamos con la fuerza de esta revelación).

La revelación definitiva: el funeral vikingo real

La realidad arqueológica es mucho menos cinematográfica, pero igualmente fascinante y mucho más práctica. Los vikingos sí que incineraban a sus difuntos utilizando embarcaciones, pero lo hacían siempre en tierra firme. Este es el secreto detrás de lo que realmente sucedía, una práctica mucho más lógica y con evidencias tangibles.

Desde el punto de vista de la investigación, McGuire insiste en que encontrar restos de naufragios con osamentas humanas es un fenómeno extremadamente raro. Las complejas condiciones ambientales del mar dificultan enormemente la preservación, haciendo que este tipo de prueba sea prácticamente inexistente. Es un error pensar que el mar es un buen lugar para dejar un rastro arqueológico.

La historia que nos han contado las películas es una invención. Los vikingos quemaban a sus muertos con barcos, sí, pero lo hacían con los pies en tierra.

Un claro ejemplo de esta práctica es el hallazgo del barco de Myklebust, en Noruega. Esta estructura del siglo IX pertenecía a un personaje de gran relevancia social y fue consumida por el fuego allí mismo, en tierra firme, antes de ser sepultada bajo un túmulo. Es una prueba irrefutable del método real.

También tenemos el testimonio histórico del cronista árabe Ahmad ibn Fadlan, quien en el siglo X presenció estas ceremonias. En su relato describe con detalle la incineración de un importante jefe vikingo a bordo de una nave. Pero su narración difiere sustancialmente de la ficción: la embarcación permanecía firme sobre el suelo y el fuego lo iniciaba un allegado directamente, sin emplear ningún tipo de proyectil incandescente. (Ni arcos, ni flechas, ni explosiones épicas, ni nada de fuego artificial).

Por qué era imposible quemar un barco en el mar

La viabilidad física de este supuesto rito plantea severos inconvenientes prácticos, según los análisis realizados por los especialistas. El responsable del departamento de arqueología del Museo Vikingo Haithabu, Matthias Toplak, califica de «inverosímil» la idea de lograr una cremación efectiva mediante el lanzamiento de proyectiles desde la orilla. Es un truco de película que en la vida real nunca funcionaría.

El experto afirma que no es nada sencillo prender fuego a una estructura utilizando este método desde la distancia. Además, recuerda que un cuerpo humano requiere altas temperaturas prolongadas durante varias horas para consumirse completamente. Disparar una flecha encendida no es una solución eficiente ni práctica para un proceso tan complejo como una incineración total.

Las corrientes marinas y el viento representaban un obstáculo añadido que invalidaba la seguridad y la eficacia de esta práctica. Una pira flotante a la deriva corría el riesgo constante de naufragar antes de completar la cremación. Por si no fuera suficiente, también podía impactar contra otras embarcaciones comerciales, provocando un caos logístico y de seguridad en las rutas marítimas (y un riesgo de multa, si se hubiera aplicado la ley).

El origen del error: la magia del cine

El origen de este error histórico parece situarse directamente en la industria cinematográfica del siglo pasado, y no en las verdaderas costumbres de la época vikinga. Ya lo hemos dicho, la realidad es menos espectacular que la ficción, pero el cine tiene un poder de creación de mitos absolutamente viral.

Ciertos académicos apuntan directamente a la película ‘Els víkings’, estrenada en el año 1958, como la principal responsable de popularizar el dramático desenlace del personaje Einar. Esta lograda escena impactó de tal manera en la cultura de masas que terminó convirtiéndose en un estándar visual reproducido incansablemente por directores de cine y televisión, desde entonces.

La literatura medieval y las sagas nórdicas sí recogen relatos legendarios sobre honras fúnebres acuáticas. El mito del dios Baldr o los escritos del historiador Snorri Sturluson en la obra Heimskringla son ejemplos de pasajes que sirvieron de inspiración a autores contemporáneos. Pero una cosa es la inspiración poética o mítica, y otra la verdad histórica que debemos buscar en las pruebas arqueológicas.

Este descubrimiento es una advertencia: la ficción tiene un poder inmenso para reescribir la historia en nuestra mente colectiva. No dejes que las imágenes virales, por muy impactantes que sean, te confundan ni te hagan creer en un secreto oculto cuando la solución es más sencilla.

Ahora, la próxima vez que veas una película de vikingos y aparezca la icónica escena del barco en llamas en alta mar, sabrás la verdad oculta detrás de esta imagen. Has desvelado un secreto histórico que pocos conocen y has añadido una pieza imprescindible a tu conocimiento. ¿Cuántas más historias populares esconden un error similar?

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