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El secreto de los neandertales revelado: restos de madera de 40.000 años los muestran como expertos carpinteros

A menudo pensamos en nuestros antepasados, los neandertales, como maestros de la piedra. La imagen clásica los retrata manejando herramientas líticas con una destreza sorprendente, modelando el sílex para cazar o procesar alimentos. Pero, ¿qué pasaría si esta visión fuera solo una parte de una historia mucho más rica y oculta? Una nueva revelación nos obliga a reescribir lo que creíamos saber sobre su tecnología y su vida cotidiana.

¿Preparados para descubrir un secreto que cambia el juego?

Las excavaciones en el Abric Romaní de Capellades (Barcelona), un yacimiento con más de cuarenta años de historia, han desenterrado pruebas definitivas: los neandertales eran también auténticos expertos carpinteros. Con más de 600 restos e impresiones de madera excepcionalmente conservadas, algunas datadas entre 62.000 y 40.000 años atrás, este descubrimiento no solo demuestra su uso de la madera como combustible, sino como material clave para herramientas, armas e incluso elementos estructurales.

La madera que reescribe la historia

Dirigido durante décadas por el equipo del Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES-CERCA), con el liderazgo de Eudald Carbonell y el análisis exhaustivo de la doctora Palmira Saladié de la Universitat Rovira i Virgili, el Abric Romaní se consolida como un tesoro paleoarqueológico. La particularidad de este lugar, situado en un acantilado de travertino, radica en sus depósitos de carbonato de calcio, que han permitido conservar moldes naturales de madera con una precisión sorprendente. A medida que el material orgánico se descomponía, dejaba una huella perfecta, mostrando incluso características histológicas del tejido leñoso. (¡Sí, nosotros también alucinamos con la naturaleza!)

Esto significa que no solo vemos dónde había madera, sino cómo era. Lanzas, recipientes de corteza, palos para estructuras elevadas y un objeto singular con forma de maza son solo algunos de los trece elementos manufacturados o utilizados por los neandertales que se han identificado en dieciséis niveles arqueológicos. El estudio, publicado en la prestigiosa revista Science Advances, ofrece una visión excepcional de un material que, por su naturaleza perecedera, suele ser prácticamente invisible en el registro arqueológico. Este es el truco que nos permite ahora entender mejor su vida.

Durante mucho tiempo, la narrativa sobre la tecnología neandertal ha estado dominada por la piedra. Aunque ya existían algunas evidencias de uso de la madera en otros yacimientos europeos, el Abric Romaní nos regala una secuencia ininterrumpida de miles de años que demuestra que la madera no era un recurso ocasional. Era una parte habitual e imprescindible de su vida, de la misma manera que para nosotros lo son hoy en día tantos otros materiales. Esto es un cambio de paradigma definitivo.

Más que herramientas: un mundo de madera

Pensemos por un momento en la complejidad de este conocimiento. Saber elegir la madera adecuada, cortarla, modelarla y darle la funcionalidad deseada es un signo de una inteligencia práctica y una capacidad de adaptación increíble. Los neandertales no solo cazaban con lanzas de madera; también transportaban y almacenaban grandes cantidades de leña, principalmente pino silvestre, para alimentar sus hogares. Cada pequeña rama o gran tronco nos habla de su estrategia, de su organización y de su gestión de los recursos. Podemos ver una solución a sus necesidades diarias.

Lo que vemos en el Abric Romaní nos abre los ojos a un mundo que creíamos perdido. Tenemos los hogares, las herramientas de piedra, los animales que procesaban y, ahora, también la madera. Esto nos permitirá entender no solo lo que hacían los neandertales, sino también cómo se organizaban, cómo gestionaban el fuego y otros recursos vitales en su día a día. Es un regalo inesperado de la historia.

Entre los hallazgos más impactantes destacan dos lanzas de madera del Nivel R. Una mide 2,45 metros y parece diseñada para ser utilizada a corta distancia, mientras que la otra, de 1,99 metros, tiene una punta afilada. Estos objetos se añaden a un registro escaso de armas de madera del Paleolítico europeo, conocido por yacimientos como Schöningen y Lehringen en Alemania. Pero el Abric Romaní no se queda aquí.

También se ha encontrado un objeto del Nivel P, hecho de una sola pieza de madera, con un mango definido y una punta afilada y ensanchada, con una forma similar a la de una maza. Su función es aún un misterio, pero las marcas muestran que fue modelado deliberadamente. (¡Qué objeto más intrigante!).

Más allá de las armas, el conjunto incluye posibles recipientes o bandejas de corteza, palos de madera cruzados que podrían haber formado parte de una estructura elevada para preparar alimentos, y un elemento recto de 5,10 metros que podría haber servido para modificar el espacio habitable. La madera era esencial para mantener los hogares calientes, y los neandertales no solo recolectaban sino que también podrían haber acumulado reservas de leña. Esto nos demuestra una previsión y una organización que muchos se esfuerzan por negarles.

No te quedes en el error

Este descubrimiento nos obliga a mirar de nuevo nuestras ideas preconcebidas. El estudio de la madera en el Abric Romaní es un tesoro que nos permite reconstruir un mundo que, por su fragilidad, normalmente se borra con el paso del tiempo. No podemos permitirnos el error de subestimar la complejidad de las sociedades neandertales.

Acabas de descifrar un capítulo imprescindible de la historia humana. ¿Quién diría que un simple trozo de madera podía esconder tantos secretos?

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