Un silencio de siglos. Un tesoro oculto bajo las aguas de Mallorca. Esto es lo que estaba a punto de cambiar el rumbo de nuestra historia. Pero hay un nuevo hito, más grande.
Porque este pecio, con mil setecientos años de antigüedad, ya no es solo un secreto bien guardado en la isla. Ahora aspira a la gloria nacional. Hablamos de un reconocimiento que podría catapultar su leyenda mucho más allá del Mediterráneo.
El pecio romano de Ses Fontanelles, hundido frente a la Playa de Palma, es oficialmente candidato. Compite en los prestigiosos Premios +HISTORIA de National Geographic. Opta a ser el Mejor Descubrimiento Histórico Nacional. (Sí, nosotros también pensamos que es impresionante).
El barco fantasma que emerge con fuerza
Esta embarcación tardorromana, datada en el siglo IV d.C., ha permanecido oculta desde hace diecisiete siglos. Su investigación, liderada por el Consell de Mallorca, nos acerca ahora a un reconocimiento sin precedentes. Es el momento de colocar a Mallorca en el mapa arqueológico mundial.
No hay una competición fácil. El pecio de Ses Fontanelles se enfrenta a cuatro grandes hallazgos arqueológicos. Desde una colección epigráfica funeraria de Cádiz hasta el santuario romano de la Cueva de las Dones de Valencia. También compite con colecciones de cuentas prehistóricas de Sevilla y el entramado funerario de Alarcos en Ciudad Real. Estamos ante una lucha de titanes por el patrimonio histórico.
La votación ya está abierta. Hasta el próximo 12 de octubre, la ciudadanía puede decidir el ganador a través de la web de National Geographic Historia. Es nuestra oportunidad para proyectar la riqueza subacuática de las Islas. Un voto es un apoyo directo a la ciencia y la cultura de nuestra tierra.

La operación más compleja bajo el mar balear
Esta nominación llega con un timing perfecto. Hace solo unas semanas, el Consell de Mallorca culminaba una de las operaciones de arqueología subacuática más complejas jamás vistas. La extracción del pecio de Ses Fontanelles ha sido un hito espectacular.
El pasado 29 de junio se puso punto final a cuatro meses de un operativo intensivo. Un equipo de quince expertos trabajó sin descanso. La Universidad de las Islas Baleares (UIB), la Universidad de Barcelona (UB) y la Universidad de Cádiz (UCA) fueron clave en este proyecto titánico. Desde el 10 de marzo, el objetivo era claro: recuperar cada pieza para su conservación y estudio.
El descubrimiento de Ses Fontanelles es un regalo del pasado que ahora podemos tocar. Debemos estar orgullosos.
El barco no fue levantado de una pieza. Se desmontó de arriba a abajo, de afuera hacia adentro. Un proceso meticuloso que culminó con la extracción de las dos porciones más grandes del fondo del casco. Cada una, con unos 12 metros de longitud, fue elevada con globos de flotación. Después, transportada por mar hasta el Club Marítimo Sant Antoni de la Platja. Una imagen de postal que ahora forma parte de nuestra historia.
La vida a bordo, ahora al descubierto
Las piezas, ahora a salvo, se encuentran en el Castillo de Sant Carles. Allí permanecen sumergidas en piscinas de desalinización. Este proceso durará aproximadamente un año y medio. Un paso crucial para garantizar su supervivencia y permitir su estudio.
Pero la excavación no solo recuperó madera. Del perímetro del yacimiento emergieron materiales de valor científico incalculable. Ánforas casi completas, vajilla fina decorada y cerámica de cocina norteafricana. También había restos de fauna. Un auténtico tesoro para entender la vida cotidiana a bordo.
Cuatro anclas, algunas con sus nudos originales aún conservados. Casi 90 metros de cabos. Dos cestas completas de fibra vegetal. Una polea. Un escandallo. Cada objeto es una ventana al pasado. Pero lo más impactante son los restos de las velas de lino. Por primera vez, podemos documentar cómo se hacían estos elementos en un barco romano.
Todo este conjunto permitirá no solo conocer el navío. Nos abrirá las puertas al conocimiento de su carga, su funcionamiento y el contexto económico y comercial del Mediterráneo durante el siglo IV d.C. Es una oportunidad única para reconstruir un fragmento perdido de nuestra historia marítima.
Un futuro en el laboratorio y en la exposición
Cuando la desalinización se acabe, las maderas viajarán. Irán al laboratorio ARQVAtec del Museo Nacional de Arqueología Subacuática de Cartagena. Allí serán restauradas mediante impregnación en PEG y liofilización. Se estudiará su arquitectura naval, se realizarán dataciones radiocarbónicas. (Nos morimos de ganas de ver los resultados).
Este proyecto, sin precedentes, avanzará nuestro conocimiento. Un barco hundido hace 1.700 años nos dará nuevos datos sobre las rutas marítimas. Las técnicas de construcción naval y las relaciones comerciales de la Antigüedad tardía. Estudiar el casco, la carga y los elementos de vida a bordo, todo junto, lo convierte en una pieza inestimable.
Pero la historia no terminará en los laboratorios. A partir de noviembre, el Consell presentará una exposición. En el Centro Cultural La Misericòrdia podremos conocer todos los detalles. Desde su localización hasta la extracción y la recuperación de los materiales. Una cita imprescindible para cualquier amante de la historia.
Ahora, el Consell de Mallorca nos anima a todos. La votación está abierta. Es el momento de apoyar nuestra candidatura. Que el pecio de Ses Fontanelles reciba el reconocimiento nacional que se merece. La oportunidad es ahora, y depende de nosotros. (Nuestro patrimonio está en juego).
¿Realmente pensabas que la historia de Mallorca ya estaba escrita?
