Amb Curiositat - Monterrassa
Científicos intentan recrear la singular ‘Rheobatrachus silus’, extinta el 1983, gracias a técnicas de clonación avanzadas.

Algunos misterios de la naturaleza parecen irrecuperables, perdidos para siempre en las páginas de la historia natural. Pero, ¿qué pasaría si un equipo de científicos tuviera entre manos la clave para reescribir el pasado? Un proyecto casi de ciencia-ficción ha roto el silencio, abriendo una puerta a la resurrección de una de las criaturas más enigmáticas que jamás han habitado nuestro planeta.

Imagina un anfibio cuya singularidad desafiaba cualquier lógica: una rana que, literalmente, paría sus crías por la boca. Un mecanismo de reproducción tan insólito como fascinante, que hoy vuelve a la primera línea gracias a un proyecto científico que busca hacer posible lo que parecía imposible.

La protagonista de esta historia es la Rheobatrachus silus, conocida como la rana de cría gástrica, que desapareció en 1983. Ahora, con el nombre de Proyecto Lázaro, un equipo de investigadores está utilizando tecnologías de clonación avanzadas para intentar devolverla a la vida, una tarea que muchos consideraban una quimera.

Esta especie australiana fue formalmente descrita a principios de los años 70, pero su colapso fue vertiginoso. El devastador impacto del hongo quítrido barrió sus poblaciones en la naturaleza y, finalmente, también en cautiverio. Su extinción significó una pérdida irrecuperable para la biodiversidad global, un recordatorio punzante de la fragilidad de nuestros ecosistemas.

El secreto detrás de la resurrección

El profesor Michael Mahony de la Universidad de Newcastle en Australia, uno de los líderes visibles de este proyecto, ha detallado la complejidad del proceso. El objetivo era claro: recuperar esta criatura única que incubaba sus huevos en el estómago, convirtiéndolo en una especie de cuna interna, para después dar a luz por la boca (sí, nosotros también estamos alucinando). Esta característica tan peculiar hacía de su desaparición un hecho aún más doloroso para la ciencia.

Este es un viaje contra el tiempo, para demostrar que la vida siempre puede encontrar un camino, incluso cuando ya la hemos perdido.

El método elegido para esta hazaña científica es la transferencia nuclear de células somáticas. En términos sencillos, extrajeron núcleos celulares de tejido congelado de un ejemplar extinto, que había sido conservado durante décadas, para implantarlos en ovocitos de una especie receptora sin núcleo, la rana barrada grande (Mixophyes fasciolatus), una pariente cercana.

El desafío era monumental. La única muestra disponible pertenecía a un ejemplar juvenil, sin gametos, obligando a los científicos a trabajar exclusivamente con ADN nuclear somático que llevaba más de cuarenta años en congelación profunda. Recuperar material genético en estas condiciones y hacerlo funcional es un truco de magia biológica que requiere una precisión quirúrgica.

Los avances y los grandes obstáculos

A pesar de la severa degradación del tejido, los investigadores lograron un hito pionero: el material genético que se consideraba muerto volvió a replicarse con éxito. Mahony confirmó que «logramos producir embriones en una etapa muy temprana (etapa de blástula) y confirmamos que contenían ADN nuclear de Rheobatrachus. Por lo tanto, parece que pudimos replicar el ADN muerto». Este fue un primer paso definitivo, que encendió la esperanza.

La ventaja principal de esta investigación, en comparación con otros proyectos internacionales de desextinción, era disponer del genoma completo de la criatura. Pero el estado de conservación del cadáver, congelado durante cuatro décadas, generó graves inconvenientes en las fases celulares posteriores. Los embriones primitivos no progresaron hasta la etapa madura de renacuajo en los experimentos iniciales.

El equipo, lejos de abandonar la investigación, detectó que las limitaciones técnicas afectaban incluso los controles realizados con células frescas. Mahony explicó la necesidad de una solución a este problema: «Si no pudimos hacerlo con núcleos frescos, ¿por qué esperaríamos que funcionara con núcleos congelados?». Esta cuestión, simple pero imprescindible, redirigió su estrategia.

El camino hacia el futuro de esta especie

Durante los últimos doce meses, los biólogos han estado optimizando el sistema de clonación, logrando producir clones de anfibios vivos que han llegado con éxito a la fase de renacuajo utilizando células frescas. Este éxito preliminar es la prueba de que la técnica puede funcionar y que están listos para el siguiente intento con el ADN de la rana extinta.

El trabajo continúa, y la prometedora noticia es que, una vez perfeccionado el sistema, harán un nuevo intento de SCNT para la Rheobatrachus silus. El Proyecto Lázaro no es solo un ejercicio científico; es una declaración de intenciones, un intento de reparar un error ecológico y de recuperar un tesoro biológico oculto en el tiempo.

¿Qué significa que la ciencia esté a punto de traer de nuevo a la vida una especie extinta, y más una tan peculiar como esta rana? Es la demostración de que no todo está perdido, que la curiosidad humana no tiene límites y que quizás, solo quizás, nuestro planeta todavía tiene un as bajo la manga gracias a la investigación. ¿Estamos al borde de una auténtica revolución? El tiempo, y el ingenio, lo dirán.

Nou comentari

Comparteix

Icona de pantalla completa