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Científicos observan un agujero negro emitir plasma a 13 veces la velocidad de la luz: la ciencia explica el fenómeno

El universo guarda secretos que desafían nuestra comprensión: desde tiempos inmemoriales, los humanos miramos al cielo con una mezcla de miedo y fascinación. Algunos de estos enigmas ahora se hacen aún más profundos, ya que la ciencia acaba de hacer una observación que rompe cualquier esquema preestablecido (sí, nosotros también alucinamos).

Pensábamos conocer los límites absolutos de la velocidad y creíamos que nada, absolutamente nada, podía superar la velocidad de la luz; sin embargo, esta nueva evidencia lo cuestiona todo. Una observación cósmica sacude la física que conocemos al ver lo que parecía imposible hasta ahora, demostrando que el cosmos siempre va más allá.

La gran revelación: un agujero negro a velocidad récord

Un equipo de científicos ha detectado un fenómeno estelar que nos deja sin aliento al observar un agujero negro supermasivo en plena acción. Este objeto cósmico está emitiendo chorros de plasma a velocidades que desafían la lógica, con datos preliminares que apuntan a una cifra sin precedentes: hablamos de hasta 13 veces la velocidad de la luz (sí, lo habéis leído bien) en el agujero negro perteneciente a la galaxia activa 3C 345.

El algoritmo que ha cambiado el juego cósmico

Esta revelación llega gracias a la innovación en inteligencia artificial, donde un algoritmo llamado Kine ha sido el cerebro detrás de este hito histórico. Esta herramienta ha conseguido reconstruir el vídeo con más resolución hasta hoy de los jets de plasma, siendo un verdadero secreto tecnológico aplicado a la astronomía.

Para hacerlo, han utilizado 116 imágenes capturadas durante casi 30 años en un período impresionante que abarca desde 1995 hasta 2022. Recordemos el precedente del algoritmo CHIRP, que ofreció la primera silueta de un agujero negro en el año 2019, pero Kine ha ido un paso más allá superando todas las expectativas: aporta cuatro veces más resolución que los métodos estándar (un salto definitivo en observación) y 140 veces más contraste, permitiendo ver los chorros con una claridad nunca vista.

El agujero negro supermasivo de 3C 345 parece orbitado por otro, una «danza» gravitacional que explica el comportamiento variable del chorro de plasma observado. Esto permite la medida de la velocidad del chorro, y es aquí donde entra el fenómeno que nos ha dejado boquiabiertos y que obliga a revisar nuestras teorías.

La ilusión óptica que confunde nuestros sentidos

Es necesario aclarar la paradoja de la velocidad «imposible», ya que como ya sabéis nada puede viajar realmente más rápido que la luz, siendo lo que detectamos un efecto óptico fascinante. La clave reside en nuestra visión bidimensional de la bóveda celeste: cuando un chorro de luz se emite hacia nosotros, desde la Tierra lo percibimos como si todo fuera plano sin distinguir que los fotones del punto de salida están más lejos que otros. Los fotones de la parte más cercana del chorro llegan antes, creando la ilusión de recorridos imposibles.

Nuestros telescopios son engañados por esta perspectiva, midiendo velocidades de entre 9 y 13 veces la velocidad de la luz como una verdadera solución a la paradoja aparente.

Esta revelación nos hace replantear los límites de lo que es visible. Hemos descubierto que la realidad puede ser muy diferente de lo que nuestros ojos e instrumentos detectan.

El verdadero misterio: qué secretos esconde el brillo

Pero hay otro giro argumental en esta historia cósmica: las zonas más brillantes del chorro de plasma no aceleran tanto como se esperaría, y aquí radica el verdadero secreto. Tradicionalmente se pensaba que estas zonas eran frentes de choque violentos cuando el plasma rápido impactaba con el lento que tenía delante, generando compresión, calentamiento extremo y liberando enormes cantidades de energía y luz.

Sin embargo, la velocidad de estas zonas más brillantes no parece asociarse con un fenómeno tan violento, revelando un error en nuestra comprensión. Más evidencias desmienten la vieja teoría, ya que los choques deberían alterar los campos magnéticos locales dejando un rastro en forma de picos de polarización; en cambio, las medidas de polarización del chorro del agujero negro de 3C 345 no muestran nada de eso, indicando que el brillo tiene un origen diferente (una auténtica incógnita).

El verdadero origen de este brillo sigue siendo un enigma para la ciencia, planteando una incógnita urgente sobre la mesa mientras desciframos los secretos más profundos del universo. Nuestras herramientas, cada vez más potentes, nos prometen revelaciones futuras que pueden cambiarlo todo en un avance rápido del conocimiento.

Esta visión renovada de los agujeros negros es imprescindible para cualquier entusiasta de la ciencia, ya que entender estos gigantes cósmicos es clave para la física y nuestra curiosidad… ¿Cuántos otros secretos nos esperan ahí fuera, más allá de nuestra vista?

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