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Un embutido hecho en Terrassa, la estrella de las comidas de Navidad

En Terrassa tenemos un embutido propio que no puede faltar en las comidas de Navidad. Estamos hablando de la Botifarra Terregada, un producto elaborado con menudillos de cerdo, cebolla, tomate, ajo, almendra, vino rancio, sal y pimienta negra. Destaca porque no lleva aditivos, y es un alimento autóctono del Vallès Occidental y característico de la cocina terrassense de principios del siglo XX. Los expertos en gastronomía apuestan por utilizar la Terregada como entrante, ya sea comiéndola sola o bien como acompañamiento en las ensaladas. También, una buena opción, es pasarla por la sartén con aceite de oliva y servirla sobre pan tostado, o acompañando legumbres como las judías del ganxet.

Esta es una de las recomendaciones que desde la Red de Productos de la Tierra, impulsada por la Diputación de Barcelona, han querido poner sobre la mesa para esta época del año. Nuestro territorio es rico en productos alimentarios, y disfrutamos de buena salud gracias a un millar de empresas productoras y elaboradoras que mantienen la calidad y la tradición. En este sentido, tenemos más de 50 productos singulares que tienen unas características propias y excepcionales a menudo arraigadas a una comarca o territorio muy concreto.

Desde la Diputación han querido hacer una pequeña lista con los mejores productos para las fiestas. Además de la Botifarra Terregada encontramos otros de todo tipo, desde la patata de montaña a la gamba de Vilanova, pasando por la col brotonera vallesana o el capón pota blava del Prat. A continuación dejamos la lista facilitada, con una pequeña ficha donde se explica qué es y cómo se puede consumir.

Ingredientes que no pueden faltar para Navidad

Productos del mar para los aperitivos:

  • Gamba de Vilanova: En profundidades de entre 600 y 900 metros se captura esta gamba roja o rosada, típica de la capital del Garraf. La tradición pesquera de Vilanova asegura una buena extracción y conservación del producto, que se captura prácticamente sin el acompañamiento de otras especies
  • Calamar de Arenys: Un cefalópodo muy apreciado y de primera calidad pescado en la costa del Maresme, se pescan de noche a una profundidad de entre 20 y 30 metros con la técnica de potera. Sus posibilidades culinarias son muy variadas: desde los sencillos calamares a la romana hasta platos de calamares rellenos de marisco, carne, setas o verduras.

Embutidos para los entrantes:

  • Somalla: Este embutido seco de la familia de los madurados, como la longaniza o el fuet, concentra su producción en las comarcas del Lluçanès y Osona. Se trata de un producto de elevado valor energético que ofrece un sabor intenso.
  • Ventre d’ossos: Nacido de la matanza del cerdo en las casas de campo del Vallès Oriental, este embutido elaborado con lengua, hígado, costilla y algún recorte de cerdo ha mantenido intacta su elaboración artesanal. Se acostumbra a comer cocinado, acompañado con guisantes, judías, pasas, ciruelas, fideos o incluso con arroz a la cazuela.
  • Llonganissa de Vic: sola, en ensalada, en coca de mossèn… este embutido destaca por su color rojo intenso y brillante, y los pequeños dados de grasa y la pimienta en grano fácilmente visibles al corte.

Verduras y legumbres para el caldo:

  • Blat de moro escairat: Originaria de América, e introducida en Europa en el siglo XVI, se caracteriza por su color blanco, debido al proceso de quitar la cáscara del cereal: el descascarillado. Actualmente es habitual en los molinos especializados y debe su tradición y su conservación a lo largo del tiempo al Berguedà, comarca donde es costumbre incorporarlo a la escudella de Navidad.
  • Patata de montaña de Peguera y Góssol: Cultivadas en las faldas del macizo del Pedraforca, a más de 1.000 metros de altitud, las patatas de montaña del Berguedà aparecen por la época de Navidad. Presentan una textura más jugosa, y son ideales tanto para el horno, como para cocer o freír.
  • Col de paperina del Vallès: De hojas de un color entre verde y azul, ovaladas y con un nervio central especialmente grueso, la col de Paperina del Vallès ofrece un sabor suave y dulce. Originaria del Vallès Occidental, su cultivo es delicado, ya que son muy vulnerables a los huevos de las mariposas y es más pequeña que otras coles.
  • Col brotonera del Vallès: De sabor y textura delicados, la col brotonera del Vallès es una variedad con hojas alargadas que tiene múltiples propiedades nutritivas. Dejada de cultivar debido a la aparición de nuevas variedades mejoradas y más productivas, recientemente se inició el proyecto de recuperación de cultivo de esta variedad de col en los campos agrícolas del Vallès Occidental, a partir de un riguroso proceso de selección y mejora de las variedades conservadas.
  • Col verde manresana: Surgida a raíz del cruce entre la col verde y la col de Pascua, la col verde manresana tiene una tonalidad verdosa oscura. De dimensiones medias, es una variedad invernal que destaca por su sabor intenso.
  • Col del Moianès: Con hojas intensamente verdes, finas y onduladas, y una textura lanosa, la col de invierno del Moianès es la protagonista del baiaton, un plato de col y patata popular de la comarca del Moianès.
  • Cigró d’Oristà: Caracterizado por su tamaño reducido y por aportar un sabor muy gustoso y ser de cocción rápida, esta variedad de garbanzo debe su nombre a la villa osonense de Oristà, donde ha sido tradicionalmente cultivado. De piel muy fina, se comercializa en pequeñas cantidades, lo que permite mantener su alta calidad intacta.
  • Cigronet de l’Anoia: Más pequeño que el garbanzo común y de piel lisa, el cigronet de l’Anoia tiene un sabor delicado y una textura untuosa. La sensibilización del campesinado de la comarca ha permitido recuperar su cultivo, basado en técnicas manuales.

Carne para el plato principal:

  • Gallo del Penedès: Criado en plena libertad durante once semanas, su alimentación natural rica en grano potencia el sabor de su carne, firme y de color más oscuro que el habitual. Pertenece a la raza penedesenca negra y mejorada e incluye pollos, capones y pulardas.
  • Capón pota blava del Prat: Criado al aire libre sobre todo en el Delta del Llobregat, durante al menos 90 días y con un 80% de cereales, la ternura de su carne se explica por un mayor contenido de grasa y es muy apreciada en restauración.
  • Ánec mut del Penedès: Desde el siglo XVI se cría en las zonas rurales alrededor de Vilafranca del Penedès desde el siglo XVI este pato de piel fina, que debe comer un mínimo de un 70% de cereales o derivados para que la carne sea consistente, menos grasosa y de gran calidad. Su crianza ha revivido desde los años noventa y es uno de los productos más apreciados de la comarca por los restauradores.

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