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100 años del trágico atraco a Caja de Ahorros de Terrassa con 3 muertos

El atraco a la Caja de Ahorros de Terrassa, en 1923, comportó no solo la pérdida de tres vidas -un sometent y dos de los presuntos autores- sino también consecuencias políticas, puesto que precipitó el fin de la CNT. Se trata de un hecho histórico que causó mucho revuelo en aquella época y que fue pasando de generaciones en generaciones. La historiadora Àngels Carles Pomar recuerda con todo detalle estos hechos en un artículo dentro de la revista Terme, que se puede consultar clicando aquí.

Los robos a bancos eran frecuentes en aquella época. Pequeños cantidades que servían para financiar las operaciones del Sindicato Único, la CNT. Aun así, en esta ocasión, todo va acabar en desastre. Y es que durante el atraco, Joan Castellà miembro del Sometent- intentó parar los ladrones en el momento de la fuga. Una decisión que le costó la vida. Además, pasó de ser un hecho local a tener repercusión en todo el Estado, y fue aprovechado por Primo de Rivera para iniciar una represión contra Solidaridad Obrera y el sindicato.

Huida y doce detenidos

Los hechos pasaron la mañana del 20 de septiembre de 1923. Un grupo organizado entró a la sede principal de la Caixa de Terrassa. Pistola en mano, amenazó los trabajadores porque se los diera el botín. Pero antes de entrar, habían topado con un cliente que salía. Este, rápidamente dio la alarma al establecimiento de Castellà, ubicado junto a la Caixa. El propietario cogió la pistola y se dirigió al lugar de los hechos. Desgraciadamente, cuando intentó acceder en el edificio recibió un rasgo de un individuo escondido detrás la cristalera de la entrada. Fuera, en la calle, otro pistolero no dudó a herir de muerte.

Según relata Palomar, los atracadores salieron, subieron al coche que los esperaba afuera y se escaparon calle abajo. En la fuga encontraron varias trabas que sortearon, como por ejemplo el carro de las letrinas, y emprendieron una carrera trepidante hacia Sabadell. A la altura de can Barba, el coche se estrelló contra un árbol. Mientras que algunos de los atracadores se pudieron adentrar en los bosques de can Feudo, algunos fueron detenidos. Los que, al salir de la Caixa, no habían podido subir al coche, salieron corriendo hacia diferentes direcciones. Fueron perseguidos, si bien algunos se escaparon. En total se detuvo doce personas.

Pena de muerte y multa

El mismo día que se enterró Joan Castellà se llevó a cabo un Consejo de Guerra. El juicio, en la Escuela Industrial, fue muy concurrido. Gente mirando por las ventanas y una muchedumbre fuera esperando recibir las noticias. Finalmente, de los doce detenidos solo 3 fueron a juicio sumarísimo: Jesús Pascual Aguirre; Josep Saleta y Joaquim de Marco Martínez. Los tres negaron su implicación en el atraco y la defensa pidió la absolución. Ninguno de los tres era de Terrassa.

Pero el fiscal hizo constar que se aplicaba estrictamente el Código penal común del 1870 y el Código de justicia militar del 1890, y por eso pidió la pena de muerte, una indemnización de 15.000 pesetas a la familia de la víctima y el pago del importe robado a la Caixa de Ahorros. Los acusados fueron declarados culpables por el tribunal. Los procesados van tomar en la prisión, donde pasaron el día 22 en espera de la instalación del cadalso y de la llegada de los verdugos. En la prisión, Salita va tomar a hacer declaraciones e insistió en la inocencia de De Marco, que fue puesto en libertad a las dos de la madrugada del día 23 de septiembre.

Cuando se dictó pena de muerte se pensó en el fusilamiento, pero finalmente se los dio garrote porque se consideró que el delito que habían cometido era infamante y merecía el patíbulo. La sentencia se cumplió horas después de liberar De Marco.

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