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Terrassa celebra el Corpus Christi con el huevo como baila y una procesión
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Este jueves, día 19, comienza la celebración del Corpus Christi en Terrassa. La celebración de Corpus cada año reviste más solemnidad en nuestra ciudad, con la cual se quiere unir dos elementos centrales en el cristianismo: el amor a Jesucristo presente en la Eucaristía, y el amor a los hermanos, especialmente a los más necesitados.

El primer símbolo visible es la colocación de la fuente en el atrio de la catedral del Sant Esperit y la inauguración del huevo como baila, una tradición cultural que nació en la catedral de Barcelona, donde se encuentra documentada desde el año 1636. El huevo representa la Sagrada Forma, la forma del agua el cáliz con la sangre de Cristo y todo esto ornamentado con flores y frutas maduras. En Terrassa, también la tenemos documentada, y desde hace unos años se recuperó, siendo un acto litúrgico que congrega a muchísima gente en la plaza.

El domingo, a partir de las cinco de la tarde, podremos ver cómo las calles peatonales del Centro se van llenando con las alfombras de flores. Ellas darán la bienvenida, unas horas más tarde (a partir de las 19.45h), a los participantes en la procesión, una acción que este año celebra veinte años de su recuperación y que viene precedida por una Misa en la catedral, presidida por el obispo Salvador Cristau.

La fe «no es solo una vivencia íntima, tiene una dimensión pública»

Justamente, en el boletín dominical, el obispo explica qué significado tiene esta celebración y por qué es importante hacerla «visible» al resto de la ciudadanía. Estas son las palabras recogidas: «Este domingo, muchas parroquias —también en la Catedral— saldremos en procesión por las calles de nuestros pueblos y ciudades. En muchos lugares decoraremos el suelo con alfombras vegetales para que pase el Señor y bendiga las calles y las personas. Y la actitud con la que salimos es de fe y de humildad, porque sabemos que llevamos un «tesoro en vasijas de barro» (2Co 4,7), y que debemos llevarlo a los demás. (…) Y no celebramos el Corpus para mantener unas tradiciones, se trata de la convicción de la fe en la presencia de Aquel que se mantiene fiel a sus promesas. Porque la fe no es solo una vivencia íntima, la fe tiene también una dimensión pública. No solo vivimos la fe individualmente, sino que la vivimos en un Cuerpo —el de Cristo— y en un pueblo —el de Dios—. Vivimos nuestra fe evangelizando, saliendo de nuestras iglesias como salimos el día del Corpus para ser testigos de que Cristo está presente, vivo y camina entre nosotros».

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