L’Hospital Sant Llàtzer introduce un nuevo modelo de atención geriátrica. El proyecto, vinculado al Hub de Innovación Social y Sanitaria (HiSS), apuesta por facilitar el mantenimiento de la vida en el domicilio con el mayor bienestar posible a las personas con trastornos cognitivos. De esta manera, se apuesta por redefinir la atención al usuario, poniendo sus necesidades y las de su entorno cuidador en el centro de las intervenciones.
Según informa el Consorci Sanitari de Terrassa, empresa gestora del Hospital, se trata de una «iniciativa pionera» sobre Geriatría Comunitaria, y ha sido diseñada a partir de varios encuentros de grupos focales de usuarios, familiares y profesionales. En base a sus aportaciones se creó un grupo motor, formado por un equipo multidisciplinar de profesionales, que ha sido el encargado de idear y contribuir a implementar las acciones de mejora.
Unas actuaciones que van dirigidas a tres perfiles diferentes de pacientes: tanto a aquellas personas que quieren continuar viviendo en su domicilio, y que están siendo asistidas por un Equipo de Atención Integral Ambulatoria, como aquellas que se encuentran ingresadas en el Hospital Sant Llàtzer. También para los usuarios de los Hospitales de Día de Estimulación Cognitiva.
Autonomía, seguridad y cuidado emocional
La implementación de este nuevo proyecto ha implicado cambios en los trípticos informativos, pero también en el acompañamiento en el ingreso y ampliación de las valoraciones e intervenciones de los profesionales. Previamente, se han realizado acciones formativas y se ha adquirido nuevo material para el centro para dar respuesta a las carencias detectadas.
¿Y cómo se ha traducido esta iniciativa en el día a día de los usuarios? El CST destaca que se ha creado un equipo de atención a la comunidad, el cual tiene las funciones de acompañar a personas que padecen un déficit cognitivo y viven en su domicilio. También a aquellas que son dadas de alta después de un ingreso y que deben retornar a casa. Otro punto fuerte es «fomentar la autonomía de la persona en la realización de las tareas diarias» y, por ello, se ofrece a la persona cuidadora estrategias que contribuyan a facilitar la convivencia y ralentizar la progresión de los efectos de la enfermedad. Paralelamente, se ofrece asesoramiento sobre adaptaciones del hogar y el uso de productos de apoyo para mejorar la seguridad del enfermo.
«Geriatría comunitaria» tiene bien presente que, a medida que pasa el tiempo, el deterioro cognitivo es más importante, y que esto acaba trasladándose en una mayor carga física y emocional para los cuidadores (mayoritariamente familiares). Desde el proyecto se quiere «contribuir a minimizar con la incorporación de una psicóloga especializada, con la realización periódica de grupos psicoeducativos y también de grupos de ayuda terapéutica».

