La Finca de Torrebonica mantiene su futuro en el aire a pesar de que se ha abierto una rendija de esperanza. Y es que en la visita del conseller de Salut, Manel Balcells, este viernes día 3 de noviembre para hacer un seguimiento de los acuerdos principales dentro del Pacto de Salud, se ha mencionado cual podría ser el nuevo uso de este espacio que ya hace unos cuántos años que está repudiado y que parecía condenado a morir en soledad. Con el acuerdo por las dos administraciones competentes -Ayuntamiento y Salut- hay sobre la mesa un proyecto «alentador» que supondría dar vida al edificio con la posible acogida del nuevo hub en innovación sanitaria y, también, atención, del Hospital de Sant Llàtzer.
Esto sería una alentada de aire fresco para Torrebonica, una finca que recordamos que en 2021 la Fundació Sant Llàtzer decidió poner a la venta ante la imposibilidad de sacar ningún beneficio social o económico. La había comprado a La Caixa once años antes, siendo un espacio que supera los 62 mil metros cuadrados de suelo con un edificio principal -el antiguo sanatorio- y un segundo edificio adosado, con almacenes y talleres. También pistas deportivas o incluso una iglesia. En estos años se han ido haciendo intervenciones de rehabilitación y mantenimiento, pero ni la inyección importante de dinero por parte del Ayuntamiento -incorporándola dentro del espacio protegido de la Anella Verda- ni los alquileres de espacios para la filmación de films y series han conseguido que fuera mínimamente viable.
Sin proyectos a la vista ni ningún operador interesado a hacer allí nada, el patronato decidió ponerlo a la venta. Salía a un precio de 7,1 millones de euros, y abrieron unas jornadas de puertas abiertas porque quién estuviera interesado la pudiera visitar. Han pasado tres años y la finca continúa allá, a la espera que alguien crea que todavía puede dar servicio.

Un hub y el nuevo hospital de Santo Llàtzer
Hasta ahora que Salut y Ayuntamiento han sacado del cajón donde quedó arrinconado la posibilidad que Torrebonica acogiera un hub de innovación en salud. «La idea que Torrebonica sea un espacio de estas características es alentadora, y enlaza con la voluntad de las dos administraciones que Terrassa sea un espacio en el cual la innovación social y sanitaria sea una realidad al servicio de todo el país», ha recalcado el conseller.
La diferencia respecto al 2021 es que ahora el Hub de Innovación Social y Sanitaria de Terrassa ya es una cosa tangible, siendo una iniciativa del Consorci Sanitari de Terrassa y de la Fundació Joan Costa i Roma dentro de la Estrategia de Atención Integrada de los Departamentos de Salud y Derechos Sociales, con la colaboración de la futura Agencia de Atención Integrada Social y Sanitaria de Catalunya y que vio la luz el pasado mes de junio.
«Sería una apuesta por la innovación y por el modelo de atención que estamos creando, por eso nos hemos comprometido a estudiar la posibilidad de ubicar aquí el hub, y trabajar de manera conjunta para evaluar, valorar y sopesar la viabilidad que el espacio de Torrebonica pueda ser este espacio que tanta ilusión nos haría», ha recalcado Balcells. Del mismo parecer es el alcalde Jordi Ballart que ha subrayado el compromiso por ambas partes «de estudiar la viabilidad del proyecto, el cual supondría poder tener una equipación que iría más allá de la ciudad y que se convertiría en referencia en temas de innovación sociosanitaria para el país».
Pero además, el hub no estaría solo. Ayuntamiento y Salut también han pensado que sería bueno que en Torrebonica se trasladara el actual sociosanitario de Sant Llàtzer. «Tenemos la necesidad de encontrar una solución a la situación actual que sufre el Hospital de Sant Llàtzer, una equipación que se ha ido haciendo vieja y que hay que adaptarla también al nuevo modelo de atención intermedia», ha dicho Balcells. También Ballart ha recordado que la actual equipación ubicada en la plaza del Doctor Robert «ha quedado obsoleta, y se tendría que hacer una inversión muy grande para ponerla al día. Ahora tenemos esta posibilidad, y podría ser una buena opción».
Y qué función tendría? Pues,»estaría a medio camino entre las atenciones hospitalarias de ingreso y la atención primaria, y permitiría dar un nuevo espacio a pacientes crónicos, pluripatológicos, pacientes que necesitan espacio no residenciales sino de convalecencia y de larga estancia, como también que pudiera ser un hospital de día de corta estancia», ha recalcado.
Por ahora es solo una idea, un esbozo, un deseo, pero esta vez tiene más opciones de prosperar que hace tres años cuando no había nada concreto y la necesidad de buscar una alternativa al actual Hospital Sant Llàtzer no se veía tan urgente.

