Terrassa continúa su apuesta en la aplicación de la tecnología para la mejora de la salud. Si ahora hace unos días se presentaba la primera red de investigación española en tecnología TIC aplicada al deporte y al bienestar físico coordinada desde la Escuela Superior de Ingenierías Industrial, Aeroespacial y Audiovisual de Terrassa, ahora nos presentan un nuevo invento que ayudará en la formación de los médicos de nuestro país.
Se trata de dos simuladores de la arteria aorta y las arterias coronarias. Los modelos han sido creados con tecnología de fabricación aditiva e impresos en 3D por parte de dos estudiantes de la ESIEAAT, Sergi Correas y Adrià Portero. Dirigidos por el profesor Tomeu Ventayol -y con el asesoramiento del profesor Roger Fadurdo y el cardiólogo Abdel Hakim-, el objetivo es facilitar a los profesionales del hospital de la Santa Creu i Sant Pau poder practicar el cateterismo cardíaco y la exploración visual escòpica. Respondía al reto planteado desde la asignatura «Diseño Integral del Producto», la cual busca resolver problemas o retos reales de personas, empresas o instituciones.
En un comunicado hecho desde la universidad, se expone que estos biomodelos suponen un adelanto importante en la práctica médica, puesto que no solo es un objeto con el cual se puede trabajar de forma tridimensional sino que además es exactamente igual a la parte del cuerpo humano que representa. Así, los cirujanos pueden ensayar con más garantías futuras intervenciones al quirófano, pudiendo planificar la logística operativa o las técnicas a utilizar gracias a una mejor aproximación.

Diseño, formación y prácticas médicas
Pero como están fabricados los dos simuladores? Se han hecho íntegramente desde el Digital LAB de la UPC Fab Terrassa. Para que fueran lo más prácticos y realistas posibles en cuanto a comportamiento físico y biológico de las arterias, los estudiantes utilizaron resina elástica de dureza Shore 50A, un material capaz de desarrollar una capacidad de respuesta superficial similar.
Correas y Portero exponen que «la posición de nuestro hipotético paciente era vital por no dificultar el libre movimiento y el análisis del equipo de radiodiagnóstico del quirófano. Por eso, a la hora de pensar en los biomodelos, hemos tenido muy presente que el hecho de facilitar la visibilidad anatómica era uno de nuestros principales retos para emprender las primeras ideaciones del diseño».
Pero es evidente que estos dos jóvenes estudiantes de Ingeniería de Diseño Industrial no son médicos y para poder cumplir este requisito anteriormente expuesto se requieren conocimientos anatómicos avanzados. Por eso, participaron en sesiones preliminares para comprender el conjunto anatómico de los pacientes y situar la orientación correcta del modelo. Y, posteriormente, con los biomodelos creados, trabajaron
Desde la ESEIAAT se considera que este es uno de los mejores ejemplos de lo que supone una buena coordinación y relación entre el diseño industrial y el sector médico. Un hecho corroborado por los dos alumnos que subrayan que «la creación de sinèrgies entre diferentes sectores para entender y abordar los retos que nos plantea el futuro son claves».


