
El lugar que ocupa la plaza Pare Jacint Verdaguer en Terrassa era un descampado en el cruce de la calle del Nord con el torrente del Salt (calle de Sant Leopold) y el camino de Matadepera que desde el camino Fondo conducía hacia la calle de Mas Adey pasando por el portal de Sant Joan.
Según compilación de Joaquim Verdaguer en su blog, presidiendo este espacio estaba el antiguo cortijo de Ca l’Ubach. En este cortijo de planta cuadrada destaca su galería de ventanas. Ante el edificio hay un patio con una espesa encina, que da al espacio un insólita imagen de tipo rural en el centro de la ciudad. Es una vieja estampa de la antigua arquitectura catalana. Actualmente se accede por un paso entre las edificaciones que da al interior de la isla.
Un surtidor de gasolina
A los 10 años entró en el Seminario de Vic y con veinte ganó los primeros premios en los Jocs Florals. En el año 1870 fue ordenado cura y fue destinado a una pequeña parroquia de la comarca de Osona, allá empezó a escribir poemas de cariz popular y también trabajó en la Atlàntida.
En 1874 dejó Osona y fue a vivir en Barcelona donde trabajó de cura en la Compañía Transatlántica, propiedad de los marqueses de Comillas, que le permitió viajar a menudo a América.
Verdaguer fue el cura de la familia de los marqueses de Comillas, lo que le permitió hacer grandes viajes y estar en contacto con los ambientes sociales más elevados de la época. Entre los años 1884 y 1886 viajó por Europa, Francia, Alemania, Rusia y Tierra Santa, viajes que se verán reflejados en su obra.
A los cuarenta años sufre una profunda depresión que le hace replantearse toda su vida, las autoridades eclesiásticas lo harán retirar a La Gleva, donde pasó dos años dedicados a escribir. Con el tiempo se retractó y volvió en Barcelona, donde en 1898 lo hacen beneficiario de la iglesia del Betlem. Aquel mismo año el padre Cinto visitó Terrassa alojándose en casa de su amigo e industrial Pasqual Sala i Alsina.

