Desde hacía siglos, el espacio que ocupa actualmente la plaza del Agua era conocido como el Pla de les Bruixes. Por otro lado, el tramo del torrente de Vallparadís entre esta plaza y el puente de Sant Pere también era denominado como el torrente de las Bruixes. Todo esto, supuestamente, con relación a las brujas que, decían, había en Terrassa en el siglo XVII.
Cuando el arquitecto Melcior Vinyals diseñó su Pla Urbanístico, en 1933, proyectó una serie de avenidas unidas
Según compilación Joaquim Verdaguer en su blog, cuando el arquitecto Melcior Vinyals diseñó su Pla Urbanístic, en 1933, proyectó una serie de avenidas unidas entre ellas de forma perimetral. El cruce de dos de ellas, las futuras avenidas de Jaime I y del Abad Marcet, junto con la carretera de Matadepera hizo que se reservara un gran espacio para una futura plaza de distribución del tráfico. La ciudad creció en aquella zona, con lo cual, con el tiempo, se añadió a la circumvalación de avenidas anexadas en la plaza, la Rambla de Francesc Macià.
En un principio era un cruce de viales con una pequeña rotonda y un puñado de torres de alta tensión
En un principio era un cruce de viales con una pequeña rotonda y un puñado de torres de alta tensión. El caos circulatorio hizo necesaria la creación de una rotonda ajardinada con una escultura de diseño a su bello medio donde brotara el agua. El día 25 de abril de 1992 se inauguraba el monumento Corte, obra de Josep Lluscà que conmemoraba los 150 años de la Mina Pública de Aigües de Terrassa.
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Popularmente, por la forma de la escultura, que parece la aleta de un tiburón, se la conoce como “plaza del tiburón”. También se empezó a conocer como la “plaza de Agua” hasta que el Ayuntamiento le asignó este último nombre en 1997. Esta plaza se ha convertido en lugar de encuentro de las celebraciones deportivas.

