En Terrassa tenemos grandes pasteleros, y productos muy «nostrats» que vale la pena conocer.

La palaudina

Palaudina: un novel símbolo representativo de la ciudad es este otro pastel, el cual resultó ganador de un concurso convocado por el Gremio de Pasteleros de Terrassa y Comarca el mes de octubre de 1996. Salvador Jurado ganó el concurso ante 21 propuestas más. El nombre y su presentación hacen referencia en la torre del Palau. Se trata de un pastelillo de forma cilíndrica con gusto de almendras, avellanas, huevos, azúcar, chocolate y aromas de ratafia, todo él dentro de una cajita de cartulina con un dibujo que reproduce una Torre, obviamente, del Palau.

El Cardinal

El Cardinal se elabora con dos bases de merengaque son rellenas de nata montada perfumada con Kirsch. Se pueden acompañar con chocolate caliente, combinación que resulta especialmente exquisita. Se trata de unos postres muy populares en Mallorca. En Terrassa son muy apreciados y es bastante habitual que formen parte de las celebraciones vallesanas. Si el Dàcar es la estrella, el cardinal no falta en grandes acontecimientos.

El Dàcar

Si no eres de Terrassa no sabrás de que hablamos. Incluso si vives quizás en ella desconoces la historia. La palabra es genuina, y recuerda, según todos los indicios, la capital del Senegal. Una autentica “delicatessen”. Un dàcar es un pastelillo de forma redondeada hecho de pan de pellizco, llenado de trufa, cubierto con limaduras de chocolate y coronado por la correspondiente cerecita roja. Hoy pasa bastante desapercibido a las pastelerías egarenses, a pesar de que hace unas décadas era una de las grandes estrellas y del pocos pasteles que lo había a las tiendas especializadas, que hoy han multiplicado su oferta. La oferta ha fert que hoy el Dàcar sea un pastelillo más, pero no ha perdido nada de su encanto, sobre todo para determinadas generaciones que era el único que trovaben y pedían a los padres.

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