El Estado ha puesto en marcha el concurso de licitación del enlace entre la autopista A-2 y la B-40 con el objetivo de mejorar la seguridad y asegurar una mayor fluidez de tráfico. Esta semana, el gobierno español ha autorizado al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible ha encargar el proyecto de obras, con un presupuesto estimado de 32,2 millones de euros.
La conexión se llevará dentro de los términos municipales de Abrera y Esparreguera, pero supondrá, de rebote, una importante mejora también para los vecinos de Viladecavalls y, evidentemente, para todos los egarenses y vallesanos que tengan que desplazarse hacia el Baix Llobregat. El proyecto que entra en licitación pretende «reforzar las condiciones de circulación y la seguridad en el enlace con el tramo del Quart Cinturó inaugurado a principios de año, y que une Abrera y Viladecavalls», según indica en un comunicado el Ministerio.
Actuaciones en la conexión entre la B-40 y la A-2
La actuación se hará entre los kilómetros 580 y 582 del A-2, y permitirá condicionar y mejorar la capacidad de enlace de las dos vías ante el incremento de tráfico registrado con la apertura de la B-40.
Y en que consistirán las obras? El proyecto contempla mejorar el trenzado de acceso desde la B-40 desde la A-2 en sentido Lleida y ampliar a dos carriles el acceso desde el A-2 en sentido Barcelona a la B-40. También se contempla alargar el carril de acceso al A-2 y mejorar el ramal de entrada del enlace de Esparreguera Sur. También se tendrá presente la ampliación de capacidad de la calzada de la A-2 en sentido Lleida, entre los enlaces 581 Esparreguera Sur y 580 Esparreguera Centro.
«La previsión es mejorar los carriles de cambio de velocidad en el enlace 580 Esparreguera Centro, construir una passera para peatones sobre la A-2 en Esparreguera, o definir un nuevo ramal de transferencia entre la vía de servicio y el tronco del A-2 (alrededor del kilómetro 583), así como mejorar la incorporación de la carretera C-55 a la A-2», informan.
Viladecavalls y Vacarisses, afectados todavía por las obras
La apertura de la B-40 ha provocado bastantes cambios en toda la zona inicial, de Viladecavalls y Terrassa. Mientras continúan las obras de ampliación de la C-16 en el punto de enlace con el Quart Cinturó, con las consecuentes entradas a Roc Blanc y Can Trias, el Estado decidía cortar, sin previo aviso, a mediados del mes de junio la salida en Viladecavalls, viniendo de Abrera. Esto provoca que los vilacavallencs tengan que hacer una buena excursión para poder dar la vuelta y que la línea M1 de autobús de TGO haya quedado alterada en algunas paradas. Hasta finales de agosto no está previsto que se recupere la normalidad en este tramo.
Por otro lado, en Vacarisses, con la modificación de los enlaces de la C-16 y la C-58 han visto como desaparecía la señalización hacia el municipio. Esto ha ocasionado quejas de los usuarios, puesto que la carencia de indicaciones dificulta llegar al pueblo. El Ayuntamiento ha reclamado y desde el Estado se los ha notificado que, «en breve», se instalará «señalización provisional» del municipio y la entrada a la C-58 en dirección Manresa, en su punto quilòmetric 22,7 de la C-16. Este permanecerá mientras duren las obras de ampliación de dos a tres carriles y, una vez finalizadas, se sustituirá por una señal definitiva. Pasado el verano, se evaluará qué necesidades hay.

