MónTerrassa
El cambio de horarios en los autobuses genera malestar entre los usuarios

A la espera de la nueva concesión que aún tardará del servicio de autobuses de la ciudad, los cambios de horarios que la empresa mixta Transports Municipal d’Ègara (Tmesa) ha puesto en marcha desde el uno de enero han generado malestar entre los usuarios. Afectan, según el equipo de gobierno, las líneas 1, 4, 7 y 10, y responden a la necesidad por parte de los conductores de no ir tan rápido para poder cubrir los trayectos. Los responsables municipales reconocen que no se ha informado suficientemente bien y se comprometen a corregirlo, aunque hay usuarios de otras líneas que también se quejan. Por su parte, la Federación de Asociaciones de Vecinos de Terrassa (FAVT) discrepa de las declaraciones hechas en diciembre por el concejal de Movilidad, Xavier Cardona, cuando se presentó la futura red de autobuses sobre el hecho de que, mayoritariamente, compartían este nuevo diseño.

«La plantilla pedía, para no tener que correr mucho y respetar los límites de velocidad, ajustar los horarios de algunas de las líneas para poder cumplir con todo el recorrido», hizo público este lunes en la comisión informativa de Territorio el teniente de alcalde Cardona. «Es una petición de los propios conductores, porque la ciudad va creciendo», añadió Cardona sobre la ampliación progresiva de estos itinerarios dada la construcción de nuevas zonas residenciales y equipamientos. «El desfase es de unos dos minutos por debajo, dos minutos por encima», especificó sobre las modificaciones.

Al mismo tiempo, el teniente de alcalde admitió que no se había explicado bien. «Es verdad que no hemos actualizado seguramente correctamente la información en las paradas y en la aplicación», asumió Cardona tras haberse reunido por la mañana con los técnicos de Movilidad comprometiéndose a «garantizar que la información en las paradas esté del todo correcta, así como en la aplicación y la web«. Simultáneamente, los técnicos también harán una explicación en los centros educativos a los que las líneas dan cobertura y, si hubiera una reclamación, «se corregiría lo más rápido posible», aseguró el teniente de alcalde. Estas líneas son la L4 (Can Parellada-Ca n’Aurell), L7 (Pla del Bon Aire-Can Jofresa) y L10 (Les Fonts-Estación del Nord), a la que se debe añadir la L1 (Sant Llorenç-Hospital), en su rama hasta la Torre de Mossèn Homs.

El caso de Can Parellada

La respuesta de Cardona fue a pregunta de la concejala del PP Marta Giménez sobre la L4. Precisamente, los vecinos de Can Parellada han hecho circular por las redes un mensaje en el que denuncian que, con estos nuevos horarios, ahora se puede estar «cincuenta minutos sin tener un 4 desde Terrassa y 40/45 minutos sin otro 10 que vaya a la estación de Les Fonts». Y señalan un episodio ocurrido el viernes pasado a las diez y media de la mañana en la calle Francia en el espacio de tres minutos: un autobús L4 bajando en dirección al puente conocido como de los almacenes Serra se cruza con otro autobús de la misma línea en la plaza Joan Santa Maria, en dirección a Les Fonts. Y detrás de este último, un autobús de la L10 también en dirección a Les Fonts.

Autobusos de Terrassa a Can Parellada
Autobuses de Tmesa en el barrio de Can Parellada de Terrassa | GoogleMaps

Manifestando su sorpresa, en el mensaje se recuerda que la semana anterior se había producido una reunión con Cardona, la concejala del Distrito 7, Ruth Hibernón, y los técnicos de Movilidad con las asociaciones del distrito donde exponían «las inaceptables carencias de Can Parellada en este tema». Y convocando a una próxima reunión en febrero con los responsables del Ayuntamiento, en la que se les debe presentar una propuesta para solucionar estos problemas.

El testimonio de un usuario de la L1

Al mismo tiempo, un usuario que lo ha hecho saber a MónTerrassa, Guillem Murgui, se queja, concretamente, del cambio de horarios en la L1 (Sant Llorenç-Hospital): «desde el uno de enero, se han aplicado cambios de horarios repentinos y muy mal comunicados que, en realidad, empeoran la frecuencia en hora punta, justo en franjas de entrada a escuelas y trabajo. En mi caso, el resultado es claro porque los intervalos son más largos, los buses van más llenos y hay una peor conciliación horaria y llegadas tarde, especialmente en tramos con tráfico denso». Murgui añade que ha pedido explicaciones a Tmesa y «la respuesta ha sido genérica, sin aclarar qué criterios se han utilizado, si se ha hablado con usuarios o cómo se ha analizado la demanda real». Además relata que «a menudo fallan las máquinas validadoras y la falta de puntualidad hace difícil tener datos fiables de uso por hora y parada».

Parada de autobús de la L1 entre Sant Llorenç y el Hospital de Terrassa | Júlia Martínez

Este usuario afirma que la sensación es que «estos cambios no aportan ninguna solución práctica» y «las medidas van en sentido contrario a lo que se esperaría porque, en lugar de aumentar frecuencias o capacidad, se acaban empeorando los intervalos», generando «más angustia y desconfianza cada vez que se anuncian nuevos ajustes». En su opinión, «Tmesa tiende a esquivar responsabilidades y responde sin aportar datos verificables, mientras que el Ayuntamiento no está mostrando ninguna postura clara ni empatía hacia los usuarios afectados», en una crítica a las prórrogas de la concesión por cuestiones legales que provocan, según él, «una falta de control, de auditoría y de planificación del modelo de concesión o de participación público-privada».

El desmentido de la FAVT sobre su acuerdo con las líneas proyectadas

En su caso, la FAVT también se hace eco de las críticas desde Can Parellada y se solidariza con la denuncia de la AV del Segle XX por el proyecto de supresión de la L10, fusionándola con la L7. Y quiere desmentir las manifestaciones de Cardona cuando se hizo público el esquema de la nueva red al considerar que «los cambios no mejoran el servicio» y son «insuficientes para conseguir una movilidad más sostenible».

El presidente de la FAVT, Pepe Sánchez, reconoce que hubo reuniones con los técnicos de Movilidad del Ayuntamiento sobre este proyecto de red. «Pero, en ningún momento, dijimos que estábamos mayoritariamente de acuerdo», recalca. «Dijimos que, para nosotros, era insuficiente y que, tal como está la movilidad de la ciudad, se debe invertir mucho más en autobuses». Según Sánchez, esto significa «poner más vehículos, mejorar las frecuencias y mejorar la puntualidad».

Y, más exactamente, el presidente de la FAVT se remite al monográfico que presentaron sobre el tema en mayo de 2024, en el que indicaban sus pistas y en el que participaron una decena de asociaciones de vecinos. Entre sus demandas, estaba la creación de una línea de circunvalación más periférica que pasara por todos los barrios y no solo las actuales de las avenidas 8 y 9 que pasan necesariamente por el Centro.

La otra reivindicación era que la línea H (Hospital Exprés/Poble Nou-Hospital de Terrassa) pasara por otros barrios del noreste de la ciudad (Can Tusell, Sant Pere Nord, Ègara, Les Arenes) y no se fuera directamente como ahora hacia Ca n’Anglada. En el proyecto del Ayuntamiento, esta línea se convierte en L11 como diametral que conectaría con la Estación del Norte. «Quieren llamarla línea 11, quitándole el nombre de Hospital para que no se vea tan claro que sería una línea más», se muestra en desacuerdo Sánchez. Sobre la L1, se queja de que va «al Hospital desde Sant Llorenç, pero tarda tres cuartos de hora porque pasa antes por la Rambla». En definitiva, el presidente de la FAVT reclama que cualquier cambio de líneas «se debe hablar con los barrios afectados, con las asociaciones de vecinos».

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