El trasvase de la Riera del Palau, en su tramo sur, a la altura del barrio de La Maurina de Terrassa, ha vuelto a traer agua.
Las lluvias torrenciales de esta mañana y primeras horas de la tarde, y las horas continuadas de precipitaciones -hasta 64 litros en solo dos horas- han rellenado el cauce, casi siempre seco.
El agua se ha mezclado con barro y el color se ha vuelto marrón
Como suele ocurrir en caso de tormenta, el agua se ha mezclado con barro y el color se ha vuelto marrón, como el de los grandes ríos que se ven en las películas donde el escenario es Camboya, Laos, Vietnam o Camboya. Todo un espectáculo de la naturaleza, que nos recuerda que en Terrassa quizás llueve poco, pero cuando lo hace, lo hace de verdad. Como cantaba Raimon: «En mi país, la lluvia no sabe llover». Todo el mundo tiene en la retina la tragedia de las inundaciones de 1962 y los cientos de muertos que dejaron en la capital egarense y en los municipios situados más abajo, como Rubí. Uno de los lugares más críticos en las últimas tormentas en Terrassa era el paso subterráneo bajo la rotonda que regula el tráfico en el cruce de las carreteras de Martorell y de Olesa de Montserrat y la avenida de Àngel Sallent (la antigua gran vía, como recuerdan los abuelos) y uno de los accesos a la ronda de Ponent.
Hoy, 30 de octubre, la red de alcantarillado ha absorbido los miles de litros de agua que han pasado y los ha derivado hasta la Riera. Las inundaciones habían hecho en otras ocasiones que los coches aparcados flotaran como si fueran barcos. Cabe decir que si bien han bajado con fuerza la rambla de Ègara, y Àngel Sallent (es decir el lugar por donde pasaban desde siempre la Riera del Palau y el torrente de las Aymerigues) no se han visto aquellas imágenes con agua de lado a lado.

