La Universitat Politècnica de Catalunya – BarcelonaTech (UPC) inauguró este 24 de octubre en el espacio de la Agrópolis, en Viladecans, la primera planta agrivoltaica totalmente monitorizada para el control integral del cultivo hortícola. En esta nueva infraestructura se investigará el impacto de dos tipos de placas fotovoltaicas sobre diversos cultivos hortícolas, todo con el objetivo de generar energía limpia para el sector agrícola en Europa.
La nueva planta agrivoltaica, la primera integrada con horticultura de regadío en Cataluña, «es un nuevo espacio de generación de conocimiento e innovación tecnológica aplicada al sector agroalimentario», explican desde la UPC. El objetivo de la iniciativa es optimizar el uso del suelo para la agricultura y para la generación de energía solar en un mismo espacio, lo que se conoce como agrivoltaica o agrifotovoltaica (Agri-PV).
De esta manera, los paneles fotovoltaicos situados por encima de los cultivos producen energía eléctrica, al mismo tiempo que modifican las condiciones climáticas bajo las placas. «Es necesario identificar para qué cultivos y en qué configuraciones de agrivoltaica las condiciones son más favorables, creando una agricultura más competitiva, más sostenible y descarbonizada», recalcan desde la universidad de Terrassa.

La planta estudiará el impacto de la agrivoltaica en los cultivos
En la planta agrivoltaica que se ha instalado en la Agrópolis de la UPC se analizará, en condiciones reales, el impacto de la agrivoltaica sobre la calidad y la productividad de cultivos de huerta. Hasta ahora, se han iniciado los ensayos de dos tipos de cultivos de huerta al aire libre; la lechuga y el brócoli. En concreto, el objetivo es investigar el impacto que tienen sobre estos cultivos dos tipos de paneles fotovoltaicos con diferente densidad de celdas fotovoltaicas. Así pues, la instalación consta de 150 paneles fotovoltaicos solares con una potencia total de 50,25 kilovatios (kW) y con capacidad para generar unos 400 kWh al día, el equivalente a cubrir el consumo diario de 30 a 40 hogares.
Las placas solares están dispuestas sobre 10 seguidores solares, unos dispositivos mecánicos que permiten orientar las placas para optimizar la intercepción de los rayos del sol. «Este sistema garantiza un crecimiento del cultivo y, a la vez, maximiza la producción de energía», subrayan desde la UPC. El movimiento de las placas se controla mediante modelos matemáticos que tienen en cuenta las variables climáticas del momento, las necesidades lumínicas del cultivo y los modelos de crecimiento vegetal.

Por otro lado, la zona de cultivo está equipada con sensores aéreos, que miden las variables climáticas, y sensores de suelo, que registran la humedad y la temperatura. Además, se utilizan imágenes hiperespectrales para monitorear el crecimiento del cultivo, lo que permite obtener datos en tiempo real. Con todos estos datos, desarrollarán un gemelo digital que «facilitará la toma de decisiones inmediatas y a corto plazo en la gestión de los paneles solares, con el objetivo de optimizar la producción», explican.
De momento, sin embargo, desde la UPC reconocen que los ensayos realizados en verano «no han mostrado resultados concluyentes en cuanto a la producción agrícola, ni diferencias significativas entre las diferentes zonas de cultivo en condiciones estivales». Así pues, durante el periodo invernal analizarán los mismos parámetros en busca de resultados más esclarecedores.
