Las altas temperaturas de las últimas semanas y la sequía que sufren los pinares ha obligado al Departamento de Acción Climática de la Generalitat a avanzar el tratamiento contra la procesionaria. Las orugas han empezado el proceso de bajar de los árboles antes del que habitualmente lo hacían, aprovechando las temperaturas suaves y la primavera avanzada y ya se las puede ver en fila india a muchos lugares. La procesionaria ha ido a más los últimos años, coincidiendo con el cambio climático y ya afecta 100.000 de las 800.000 hectáreas de pinares que hay en Cataluña.
Hay varias maneras de acabar con estas plagas. Una, pasa por la prevención, con la introducción de animales depredadores gracias a las cajas nido. La otra por las medidas de control activo. La más escandalosa es la tala y crema de las bolsas, cuando los pinos o cedros son pequeños. La más habitual pero suele ser con productos químicos que se aplican directamente a la bolsa cuando los pinos tienen una altura de 2-3 metros, o pulverizando si son todavía más altos.

Síntomas y consejos si se ha tocado o ingerido una oruga
Para las personas, el principal problema radica en el contacto con los pelos urticantes que se dispersan y floten por los aires. Esto puede provocar irritaciones a la piel, nariz y ojos, en forma de picor. Si se produce un contacto directo con la oruga, el pelo se clava a la piel y puede dar una reacción alérgica en forma de urticaria (lesiones eritematosas a la piel) y en algunas ocasiones pueden producir una inflamación de la vía respiratoria ocasionando dificultad al respirar. La afectación cutánea es la más frecuente, las lesiones se localizan en las zonas expuestas de la piel, como el cuello y las extremidades. Las lesiones aparecen después del contacto y desaparecen en horas o pocos días.
Pero los animales son también una de las víctimas preferidas de la procesionaria. Como que a menudo es incontrolable donde ponen el morro o las patas los perros, hay que estar atento a los síntomas, mucho más evidentes y rápidos de detectar: hipersalivació, se rascan demasiado y a menudo, dificultad respiratoria, nerviosismo, irritación y/o inflamación de la piel, úlceras y botellas, además de un posible aumento de la lengua o cambio de color (en el supuesto de que haya ingerido alguna).



