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Recuperación del corredor ecológico del torrente La Grípia en Terrassa

Se recupera una parte del corredor ecológico del torrente de La Grípia. Esta semana han finalizado las obras de restauración ambiental que se estaban llevando a cabo en este espacio del Anillo Verde, en su paso por debajo de la N-150, dentro del término municipal de Terrassa. La actuación se considera «estratégica» ya que es un punto de conectividad ambiental y animal del Vallès Occidental. La actuación ha sido impulsada desde el Departamento de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica, a través de la Dirección General de Políticas Ambientales y Medio Natural, con un presupuesto de 287.636,36 euros, financiada con fondos europeos Next Generation EU.

El proyecto se enmarca dentro del Programa de Infraestructura Verde de Cataluña, orientado a reforzar la red de espacios naturales y seminaturales del país y a integrar soluciones basadas en la naturaleza en la planificación territorial y vial. Y en este caso, se ha puesto énfasis en un espacio que ha estado históricamente condicionado por la presencia de infraestructuras viales y elementos artificiales que dificultaban el paso del agua y de la fauna.

Esta es solo la primera de las intervenciones que desde la Generalitat se tiene pensado hacer por esta zona. De hecho, la Generalitat ya ha sacado a licitación la redacción de un segundo proyecto para restaurar el cauce de la Grípia aguas arriba y abajo del lugar donde se ha actuado ahora, llegando al torrente de la Betzuca. Es decir, se mejorarían los tramos desde la línea de ferrocarril de Renfe (Barcelona-Manresa) hasta llegar a la C-58. «Todo ello se basará en estudios previos de flora, fauna, hidráulica, erosión y residuos, con el objetivo de restablecer la función conectora estratégica del corredor del Vallès entre Collserola y el macizo de Sant Llorenç del Munt», informan en un comunicado.

Beneficios ambientales y reducción del riesgo de inundaciones

Las obras finalizadas tenían un objetivo claro: eliminar uno de los principales obstáculos del tramo, el antiguo azud de Can Cintet. La razón es que al encontrarse en desuso se había ido acumulando una gran cantidad de sedimentos, lo que había reducido la capacidad hidráulica del torrente y generaba un cuello de botella para la fauna, especialmente para los grandes mamíferos, como los jabalíes.

Desde Territorio señalan que ahora, no solo se ha conseguido recuperar el perfil natural del cauce, sino que se ha mejorado «notablemente» la funcionalidad de la obra de drenaje existente bajo la carretera. Y es que se han retirado más de 1.100 metros cúbicos de sedimentos. Además, se han restaurado taludes y se ha hecho revegetación con especies autóctonas (y al mismo tiempo eliminando la temida caña americana). Por todo ello, aparte de los beneficios ambientales, la intervención reduce el riesgo de inundaciones en episodios de lluvias intensas, ya que aumenta la capacidad de desagüe del torrente y facilita la circulación del agua.

Estado final del torrente de la Grípia en su paso por la carretera N-150 entre Sabadell y Terrassa | Gencat
Huellas de tejón, jabalí y dos especies más en el paso de fauna recientemente adaptado | Gencat

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