Más información y sanciones para evitar que los egarenses alimenten las palomas. Con este objetivo, el Ayuntamiento de Terrassa ha iniciado esta semana una nueva campaña que lleva por título un mensaje muy claro: «No alimenteis las palomas». La ciudad se encuentra que hay una sobre población de estas aves urbanas, las cuales ya se tildan de «plaga». Justamente, en el último pleno municipal, se aprobó por unanimidad una propuesta de resolución presentada por el PP que iba destinada a incrementar las medidas contra las «plagas» en la ciudad.
Ante esto, el gobierno municipal ha decidido pasar a la acción y ser más contundente a la hora de explicar qué problemáticas van asociadas a la masificación de estos animales. «Ha hecho que provoquen molestias, suciedad y también riesgos para la salud pública de las personas y de los animales de compañía, porque las palomas pueden ser portadores de enfermedades», indican en un comunicado.
El Consistorio recuerda que estas aves se han adaptado al entorno urbano con facilidad porque encuentran comer, agua y refugios donde pueden nidificar, reproducirse y protegerse. «Si evitamos alimentar las palomas y, también dejar restos de comer fuera de papeleras y contenedores, contribuimos a prevenir el resto de plagas, que los alimentos a la vía pública los atraen», explican.
Carteles, multas y prevención
Contar con la colaboración ciudadana es «fundamental» para que no crezca la población de palomas en las calles y plazas de la ciudad y también para que se reduzca. Por eso, el equipo municipal de información ambiental ha repartido más de 700
La campaña también pone el ojo en aquellas plazas y parques donde se ha detectado una incidencia de personas alimentadoras. Aquí también se han colgado carteles informativos, pero también de recordatorio que la ordenanza municipal prohíbe alimentar los animales en el espacio público y en las zonas privadas exteriores con una sanción de 750 euros.
Igualmente, el Ayuntamiento continúa llevando a cabo medidas de prevención para ordenar y sanear el espacio público. El servicio prefiere priorizar el control biológico, físico y mecánico de las palomas, antes de utilizar tratamientos químicos. Y en el supuesto de que no se puedan evitar, se priorizan los plaguicidas más específicos, más selectivos y de menos peligrosidad para la salud de las personas y del medio ambiente.


