La Asociación de Vecinos de La Maurina ha pedido al Ayuntamiento de Terrassa que repose todos aquellos árboles que en los últimos meses se han ido cortando. La entidad ha llevado de nuevo la queja al gobierno municipal y la ha hecho extensiva en las redes sociales, con la voluntad de conseguir que aquellos alcorques que actualmente se encuentran vacíos o tapiados puedan volver a la vida.
«Los árboles son excelentes como refugio climático. Tanto para las personas como para los animales», recuerdan en su escrito y lamentan que en el barrio de La Maurina «cada vez hay menos árboles». Por eso, si no se pueden plantar más árboles en plazas y calles, y ampliar las zonas verdes de la zona, sí que piden que «como mínimo, se planten aquellos que han ido desapareciendo» y que tienen todavía su lugar marcado.
Un árbol en peligro y un nuevo vertedero ilegal
Paralelamente a esta reclamación y también sobre árboles, la AVV también ha pedido recientemente al área de Territorio y Sostenibilidad que se coloque una «guía» en un árbol que se encuentra ubicado a la Ronda de Ponent. La especie se encuentra terriblemente inclinada y amenaza en caer, y podría provocar algún daño. La entidad pide que se corrija, pero no que se corte. Y si finalmente no se puede salvar o asegurar, que se coloque uno de nuevo.

Relacionado con el medio ambiente, pero esta vez también con el incivismo, desde la entidad vecinal alertan que hay un punto del barrio -limítrofe con el de Roc Blanc- que se está «convirtiendo en un vertedero clandestino». Los vecinos lamentan que «restos de obras domésticas y muebles de todo tipo van apareciendo misteriosamente» en este espacio forestal. Se pide que todos estos residuos se lleven a una de las dos desecherías que la ciudad tiene, ya sea en Can Casanovas (a la carretera de Gracia a Manresa -carretera de Rubí-, km23) o a la de Can Barba (a la carretera N-158 km 14,8). Ambas funcionan todos los días del año y, además, por aquellos que lo utilicen pueden obtener descuentos en la tasa de residuos de hasta el 20%.

