El Hotel Bonavista de Terrassa tenía 25 habitaciones, con 12 balcones enfocados a la Rambla. «Era senzillo y solo había un baño completo para todos. En la parte baja había dos comedores donde se hacían banquetes de boda. El hotel cerró en 1950 y a finales de siglo fue derribado», explica Joaquim Verdaguer. Se situaba en la Rambla esquina con las calles de Volta y Pare Llaurador
Para saber mucho más
Nos explica Joaquim Verdaguer que en el siglo XV, Terrassa a medio camino de Barcelona a Montserrat disponía, para los peregrinos y carreteros, de dos hostales: el de Satorra situado en la plaza esquina con la calle Major y, el de Alberigues, en la esquina de la plaza con la calle de Canterer, donde años a venir habrá el Mesón de los Arcos, que todavía conservaba a la fachada una ventana gótica del hostal antiguo. A comienzos del siglo XX, antes del “Mesón”, había una fonda de mala reputación y que era muy frecuentado por cómicos, bailarinas y gente de baja estofa.
La llegada del tren del Norte en 1856 y la instalación de la estación en las afueras de la villa comportó que los viajeros fueran arriba y abajo por un camino entre campo de olivos. Luego que se empezó a urbanizar la calle del Nord, empezaron a menudear los lugares de restauración para dar servicio a los viajeros: La Fonda Europa, la Fonda Universo, la Fonda de Cal Català, el Restaurante Petit Pelayo.
Otros hostales
El Hostal del Fum o restaurando Burrull es un hostal que se fundó en 1888 para dar cobijo a los carreteros y arrieros que hacían parada para probar sus famosas judías con tocino. Cocinaban al aire libre y esto producía gran cantidad de humo, de donde le viene el sobrenombre. La familia Burrul se hizo cargo de la fonda en 1932, a la cual pusieron el nombre de Hostal Rich. El año 1939 le cambiaron el nombre por Hostal Burrull. Poco a poco fueron sustituyendo las cámaras por comedores. Lo ultima habitación disponible desapareció en 1964.


