La retirada del amianto sigue siendo una de las asignaturas pendientes en Cataluña. A pesar de los esfuerzos institucionales y la creciente conciencia ciudadana sobre sus efectos nocivos para la salud, las ayudas económicas para su eliminación se agotan demasiado rápidamente, dejando a miles de propietarios y comunidades de vecinos sin solución.
Una muestra de esto han sido las subvenciones para la retirada de amianto de 2025, con el agotamiento del presupuesto de 8 millones de euros anticipadamente ante la enorme demanda.
Esta situación pone de manifiesto dos cuestiones importantes: por un lado, la necesidad urgente de una planificación a largo plazo con una dotación presupuestaria adecuada y sostenible en el tiempo, y por otro, el riesgo que supone retrasar la retirada del amianto.
El volumen de amianto en Cataluña
La Unión Europea trabaja en la retirada de amianto antes de 2032, y la Generalitat cuenta con una hoja de ruta a través del Plan Nacional para la Erradicación del Amianto en Cataluña 2023-2032.
Según las estimaciones del Instituto Cartográfico, en Cataluña hay más de 4 millones de toneladas de amianto presentes en tejados. Pero sobre depósitos, bajantes o jardineras, o bien como aislamiento térmico y acústico o tuberías de agua potable y saneamiento no hay datos exactos, por eso, desde nuestra experiencia y conocimiento del territorio, creemos que la cifra real supera ampliamente estas cifras.
Por tanto, la pregunta que hay que hacerse es si con las subvenciones claramente insuficientes que se proponen de aquí hasta 2031 tendremos suficiente para erradicar el amianto en Cataluña, y parece que la respuesta es que no, e incluso que claramente no.
Es importante recordar que la exposición a las fibras de amianto puede causar graves enfermedades respiratorias, como la asbestosis, el mesotelioma y otros tipos de cáncer con una alta tasa de mortalidad. Estos riesgos para la salud pública deben ser una prioridad al definir las políticas públicas. Y si hablamos de salud pública, sorprende seguir viendo aún escuelas con tejados de fibrocemento con presencia de amianto.
La iniciativa municipal contra el amianto en el Vallès
El 18 de febrero de este año, el Ayuntamiento de Terrassa creó la Mesa de Erradicación del Amianto, una iniciativa muy bienvenida, formada por representantes del Ayuntamiento de Terrassa, colegios profesionales y agentes económicos y sociales, como la Federación de Asociaciones Vecinales de Cataluña (FAVT), el Colegio de Arquitectos de Cataluña (COAC), el Colegio de Arquitectura Técnica de Barcelona (CATEB), el Colegio de Ingenieros Industriales de Cataluña, el Colegio de Ingenieros Graduados e Ingenieros Técnicos Industriales de Barcelona, la patronal CECOT y la Cámara de la Propiedad Urbana de Terrassa. Esta mesa trabaja para coordinar esfuerzos en la retirada de amianto en la ciudad, iniciativa que aplaudimos y compartimos.
Por tanto, Terrassa, la ciudad más grande del Vallès y la segunda de Cataluña con mayor presencia de amianto, ya cuenta con un censo que cuantifica las cubiertas con presencia de amianto en el término municipal. Este censo, elaborado por una empresa externa con el uso de tecnologías de teledetección, ha revelado que el 30% de las construcciones privadas y el 12% de las públicas contienen este material. Los datos de Sabadell son muy similares.
La distribución de este material se puede consultar en un mapa interactivo elaborado por el Instituto Cartográfico y Geológico de Cataluña (ICGC), que utiliza técnicas de teledetección e inteligencia artificial para obtener datos precisos.
Concienciación ciudadana
En cuanto a la tramitación de las ayudas, los arquitectos valoramos positivamente el proceso. La solicitud de ayudas es sencilla, los formularios son claros y comprensibles, y la respuesta por parte de las administraciones es rápida, facilitando la tarea a todos los agentes implicados. En este caso no existe esa carga burocrática omnipresente por todas partes. Pero no hay suficiente presupuesto para la gravedad de la enorme presencia de amianto que aún hay en Terrassa.
Esto no quita que se necesita una fuerte campaña de concienciación ciudadana. Pero claramente, si como técnicos queremos influir en la salud de la ciudadanía, es necesario que la concienciación sea efectiva sobre los ciudadanos, sin alarmismos, pero priorizando claramente la retirada siempre que sea posible. Esto, evidentemente, debe venir acompañado de una clara intención política, con políticas de subvención realmente adecuadas al volumen del problema, que parece que, de momento, es donde estamos claramente diferenciados entre técnicos y administración.
En resumen, las subvenciones para la retirada del amianto funcionan, por tanto continuamos, pero pisemos el acelerador para llegar a cumplir el objetivo europeo de erradicación total del amianto en 2028 en los edificios públicos y en 2032 en el resto de espacios. ¡Continuemos ya, el amianto no puede esperar. La salud de los ciudadanos tampoco.
