El tiempo era húmedo y frío este sábado, pero el acto de inauguración en Torre-sana de los Jardines de Eva Abad (Barcelona, 1971-Terrassa, 2019), la médica asesinada por su marido hace seis años, fue cálido y emotivo. Estuvo su familia, con los dos hijos, la madre, hermanos y sobrinos. Estuvo el alcalde de Terrassa, Jordi Ballart, con un nutrido grupo de concejales del equipo de gobierno y de la oposición. Y estuvieron el presidente de la Asociación de Vecinos de Torre-sana, Ricardo Rodríguez, y la directora del CAP Est, Rosa Maria Ramírez, el centro de atención primaria junto a estos jardines donde Abad ejercía como médica de cabecera y que dejó también huérfanos a sus pacientes cuando sufrió el feminicidio de su marido, Manel Pérez, condenado a 24 años de prisión.

«Es un honor enorme y también una forma muy bonita de sentir que su recuerdo sigue vivo en el lugar que fue su hogar», agradeció su hija mayor, Laura, ahora de veinte años, en nombre de toda la familia. «Hoy no queremos, ni mi familia ni yo, que este sea un acto triste», continuó. «Al contrario, nos gustaría que fuera un acto lleno de luz, cercanía y, sobre todo, alegría porque eso es exactamente lo que mi madre transmitía a todas las personas que la rodeaban: felicidad, energía y ganas de vivir», quiso destacar. «Para mí, mi madre es y siempre será mi mayor modelo a seguir», confesó emocionada su hija.
Antes, había hablado también en nombre de su abuela, Antonia. «Sé que Eva vive en mi corazón y en el de todos ustedes y mientras la recordemos nunca se irá», recogió de lo que le había dicho la abuela justo a su lado, al igual que su hermano Marc, ahora de dieciocho años.
Por su parte, la directora del CAP Est donde trabajaba Eva elogió su trabajo desde hacía doce años y su implicación. «Su dedicación iba más allá de la bata blanca», recordó Rosa Maria Ramírez. «Amaba mucho el barrio, conocía a las familias, sabía las historias, recordaba detalles que para otros habrían pasado desapercibidos», destacó. «Le importaba la gente y eso la hacía inmensamente querida por los pacientes, los vecinos, los compañeros y por supuesto por su familia», valoró Ramírez.

De hecho, cuando tuvimos la oportunidad de hablar con ella nos explicó que habían tenido la idea, incluso, de ponerle su nombre al CAP. Pero la pandemia de la covid lo retrasó. Y, entre medio, la nueva AV de Torre-sana propuso dedicarle estos jardines que constituyen una rotonda entre las calles de Ciudad Real y Àlaba. «Estos jardines quieren convertirse en un espacio de memoria colectiva, pero también un espacio de compromiso firme con una sociedad más justa, más humana y libre de cualquier acto de violencia hacia las mujeres», afirmó el presidente de la asociación, Ricardo Rodríguez. Después, él mismo nos dijo que no conocía personalmente a la médica, pero una parte importante de su junta sí porque la tenían como médica de cabecera. «Hubo mucha tristeza cuando ocurrieron los hechos en el barrio porque era una profesional muy querida», nos reiteró.

En el discurso del alcalde Ballart, este subrayó el significado simbólico de otorgar el nombre de Eva Abad a este espacio. «Hoy celebramos su vida con un jardín que lleva su nombre, celebramos sus raíces en el barrio y en la ciudad de Terrassa y hacemos que se convierta en una más de todas estas mujeres que son ejemplos de vida, que nos inspiran para luchar y para trabajar por una sociedad mejor», subrayó Ballart. El evento, mientras se hacía una ofrenda de flores, se cerró con el aria O mio babbino caro, de Giacomo Puccini, a cargo de la soprano Teresa Vert.
Un llamado a hacer más efectivas las leyes de violencia de género
Simultáneamente al acto de los nuevos Jardines de Eva Abad, su hermana Raquel quiso lanzar un llamamiento a los periodistas presentes para que los procesos, en el ámbito de aplicación de las sentencias, no se alarguen en el tiempo. «Quería hacer un llamamiento a las instituciones, a las administraciones, que son las competentes, para que se cambien y se modifiquen las leyes en casos de violencia de género y se puedan poner estos casos sobre la mesa y se resuelvan lo más pronto posible», manifestó Raquel Abad, en relación al hecho de que, a pesar de haber una condena definitiva en apelación del marido Manel Pérez por parte del Tribunal Supremo, su responsabilidad civil aún no está resuelta.

«Estamos asumiendo las cargas económicas desde hace seis años, estamos pagando la parte que le corresponde al condenado y es muy difícil, familiarmente, cerrar un ciclo de casos de violencia de género sin que realmente la justicia resuelva este tema con más diligencia», detalló la hermana, recordando que el condenado continúa siendo el propietario de dos fincas y sus dos hijos están pagando la hipoteca de una de ellas como mitad de la herencia. «Detrás de esto, hay personas, hay hijos, que hacen su vida, que tienen estudios y que necesitan resolver este tema cuanto antes», reclamó.
El asesinato de Eva Abad ocurrió el 24 de julio de 2019, cuando Pérez la mató en el piso de la familia, en el número 2 del paseo del Vapor Gran, en el Centro, asestándole 102 puñaladas con un cuchillo de cocina y unas tijeras en medio de una discusión.


