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Entidades de mujeres de Can Anglada hacen piña

El proyecto A-porta de Terrassa nació un mes de marzo de 2022 al barrio de Can Anglada con la misión de ayudar a reducir la pobreza energética, acercar recursos del territorio al vecindario, y, sobre todo, detectar y asesorar personas mayores en situación de soledad no querida. En pocos meses, el equipo de «picaportes» ya había conseguido llegar a centenares de hogares. La primera valoración fue muy positiva y se decidió continuar insistiendo y haciendo calle.

Aun así, con el paso de los meses, los impulsores de este proyecto social, financiado por el Ayuntamiento de Terrassa, y con la necesaria colaboración y apoyo de la Asociación de Vecinos y Vecinas de Can Anglada, la Federación de Asociaciones Vecinales de Terrassa y las entidades locales, decidió que era el momento de hacer red.

Así, empezaron a tejer contactos con otras entidades vinculadas al vecindario, especialmente con aquellas que tienen la mujer en el centro de las actuaciones. Esther Lumière, coordinadora de A-porta en Terrassa, explica en declaraciones recogidas por el blog del proyecto que la voluntad era que «las vecinas de diferentes asociaciones se pudieran conocer y establecer puentes de colaboración con objetivos compartidos». Por eso, después de dos reuniones con representantes de varias entidades, se organizó una primera gran encuentro de mujeres de Can Anglada.

Civismo, limpieza o salud mental, preocupaciones

Esta tuvo lugar el pasado día 16 de diciembre, en el Centre Cívico Montserrat Roig de Terrassa. asistieron cerca de unas treinta mujeres procedentes de entidades como la ASCAF, Mujeres Esperanza, Colectivo de mujeres de Can Anglada, Mujeres del mundo, la Asociación de mujeres de africanas, o la entidad Cuidamos Can Anglada. También estuvieron presente parte del equipo técnico del Servicio de Ciudadanía y Migraciones del Ayuntamiento de Terrassa; y la regidora del barrio de Can Anglada, Lluïsa Melgares.

El encuentro sirvió para que cada una de las entidades y colectivos pudiera explicar su proyecto y actuaciones que realizan en el barrio, y a la vez, hacer un llamamiento al resto de participantes a unirse. También se dio importancia al hecho que todas pudieran expresar su opinión respecto a dos preguntas formuladas desde la organización: qué inquietudes detectan en el barrio y si las vecinas se sienten seguras.

Las preguntas fueron formuladas en catalán, castellano, árabe y francés porque pretendían «animar a la participación sin barreras lingüísticas», y de este modo dar pistas sobre como “las vecinas habitaban el barrio”. Desde los organizadores, informan que como conclusiones principales hay: por un lado, que en las respuestas se percibía un orgullo de barrio; y de la otra, las mujeres participantes apuntaban preocupaciones entorno la educación pública, la limpieza y civismo del espacio público, y la carencia de atención en salud mental, sobre todo por las necesidades crecientes de la población adolescente.

El encuentro se consideró todo un éxito y por eso se acordó continuar haciendo reuniones entre entidades y trabajar para buscar soluciones en las necesidades que habían estado expresadas.

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