La Asociación de Comerciantes TerrassaCentre ha lamentado que haya tenido que sustituir uno de sus tótems informativos. Explican que no ha sido por una renovación de diseño o por una cuestión estética. Ha sido por causa de fuerza mayor. Ya que la instalación corría el riesgo de caer o, en caso de fuerte vendaval, romperse y provocar algún daño a los peatones.
Esta infraestructura de hierro está situada en la plaza de Salvador Espriu. Es un tótem de tres caras donde, desde la entidad, se aprovecha para dar a conocer o visibilizar las campañas que se están realizando. Sin embargo, la parte inferior se encontraba totalmente oxidada. «Se trataba de un elemento comunicativo del cual, lamentablemente, ahora no podremos hacer uso», lamentan desde TerrassaCentre. Así que ahora hace pocos días se ha procedido a desmontar.
Botella de agua para diluir los orines
¿El motivo? Según explican a través de las redes sociales, donde han querido hacerse eco de esta situación, indican que «la corrosión ha sido provocada por la orina de los perros». Es decir, el orín ha terminado degradando la base del tótem hasta el punto «que corría el riesgo de caer».
Sabiendo que es ya muy difícil evitar que los perros (especialmente los machos) hagan pipí en las paredes, farolas y elementos decorativos -como sería este caso- sí que desde TerrassaCentre han aprovechado para «hacer un llamado al civismo» y recordar a las personas que salen a pasear con sus perros que al menos se debería «llevar una botella de agua para diluir la orina y hacerla menos corrosiva, una vez estos hagan sus necesidades».
Pintura anticorrosiva en las farolas de la ciudad
Los orines de los perros son uno de los principales problemas en el mantenimiento urbano de las farolas. De hecho, el Ayuntamiento de Terrassa informaba hace un par de años que es uno de los principales factores de su rápido deterioro. En la ciudad tenemos cerca de 16,500 farolas. Para evitar que los orines terminen suponiendo un gasto extra a las arcas municipales, desde el gobierno desde entonces, el gobierno lleva a cabo un Plan de mantenimiento del alumbrado público, que consiste en aplicar una capa de pintura anticorrosiva, para intentar así mejorar su resistencia a la degradación.
Aún así, se trata de un proceso lento, por la gran cantidad de farolas que tenemos. Actualmente, hay alrededor de 3,000 que cuentan con esta protección. La idea es que a lo largo de la próxima década, con la ayuda de la empresa IMESAPI, se vaya haciendo este tratamiento a todos los que lo requieran y se sustituyan los ya degradados.


