Sabíais que Albert Einstein fue invitado a hacer unas conferencias en Barcelona, Madrid y Zaragoza? Sabíais que invitado por el Instituto de Estudis Catalans hizo una estancia de cinco días en la Ciudad Condal y en el país? Sabíais que visitó Terrassa, el 24 de febrero de 1923? Sabíais que Josep Puig i Cadafalch le mostró las Iglesias de Sant Pere, donde el arquitecto había trabajado previamente?
Sabíais que en el edificio antiguo de la Escuela Industrial (calle de Colom, esquina con Miquel Vives) tiene una placa dedicada? Sabíais que hay una calle en la ciudad egarense dedicada al científico alemán? Quizás la visita de uno de los hombres más brillantes de la historia es la más peculiar de las que ha tenido la gran joya del patrimonio local.
En Terrassa dos años después de recibir el premio Nobel
La visita la hizo dos años después de recibir el premio Nobel de física. Pero en Terrassa pasó muy desapercibida para las autoridades. No hay ninguna fotografía sobre su estancia en la sede egarense. Solo nos dejaron constancia los periódicos locales La Acción, Día y la Crónica Social. Einstein también visitó el Monasterio de Poblet y el de Sant Cugat.
«Invitado miedo el Instituto de Estudios Catalanes, está en Barcelona Einstein, el sabio alemán que ha revolucionado leyes físicas que parecían inmutables «. Así empezaba la Crónica Diaria Einstein del diario barcelonés Lo Diluvio, el sábado 24 de febrero de 1923. En Cataluña su presencia sí que va tenit eco.
Todo el mundo que lo acompañó
Puig y Cadafalch, uno de los primeros al hacer campañas arqueológicas serias a la Seu d’Ègara, estuvo acompañado por el presidente de la Junta del Museo de Terrassa, Domènec Palet i Barba, y directivos de esta entidad en la ruta guiada al conjunto monumental.
Al finalizar su visita en Cataluña, Albert Einstein hizo una breve anotación en su diario personal en que recoge calificativos -gente amable, canciones populares, agradable, cálida despedida…- que explicarían por qué años después todavía mantenía un vivo recuerdo de aquellos días y de nuestro país.
El mismo año de la estancia, Einstein dimitió del Comité de Intelectuales de la Sociedad de Naciones. En su carta de dimisión, el premio Nobel argumentó que «el comité ha favorecido una represión de las minorías culturales de los diferentes países al crear unos «comités nacionales» que forman el único canal de comunicación entre los intelectuales de un país y el comité. Por lo tanto, ha abandonado expresamente su función de apoyo moral de estas minorías nacionales en su lucha contra la opresión”.
El biógrafo de Einstein, Carl Seelig, relaciona la dimisión del padre de la teoría de la relatividad con la «cuestión catalana»
El biógrafo de Einstein, Carl Seelig, relaciona la dimisión del padre de la teoría de la relatividad con la «cuestión catalana»». Otro estudioso de la visita de Einstein en Cataluña, Thomas Glick, sugiere la influencia de Rafael Campalans en esta decisión. El impacto de los intercambios que mantuvieron el científico alemán y el dirigente socialista catalán durante aquellos días fue mutuo, puesto que Campalans reconoció, posteriormente, que cambió la denominación nacionalista por catalanista porque Einstein lo advirtió que el término nacionalista era usado por los movimientos fascistas a Europa. El premio Nobel alemán también mantuvo siempre vivo el recuerdo de Esteve Terradas, a quien, en años posteriores, mencionó en varias conversaciones con otros científicos y a quién definió como «un hombre extraordinario»» o de «gran inteligencia».
La visita en Cataluña dejó huella en la vida de Einstein en otros aspectos. Es el caso de la música y de los dos discos que recibió como obsequio en la Escuela Industrial de Barcelona. Años después, en una carta aseguraba que continuaba disfrutando de «se maravillosas canciones tradicionales catalanas que recibí de algunos amigos en una visita en Barcelona».
Así mismo, Cataluña mantuvo muy vivo el recuerdo de Einstein y el 1934 lo nombró ciudadano honorario de Cataluña. El Gobierno de la Generalitat lo invitó de nuevo a visitar el país, a pesar de que el científico alemán respondió al presidente Lluís Companys que, probablemente, no haría el viaje por motivos de salud. Aun así, Einstein manifestó su gratitud por la distinción.

