Os habéis preguntado alguna vez quién fue el primer egarenser? Cuando menos, cuál fue el primero en vivir en las tierras que después serían Terrassa? Nunca tendremos una respuesta. Aun así, sí que sabemos cómo se decía el egarense más antiguo que conocemos.
Un nombre que nos puede sonar a chino, polaco, eslovaco o cualquier otro idioma no románico
Un nombre que nos puede sonar a chino, polaco, eslovaco, ruso o cualquier otro idioma no románico. Ahora, en este 2021 somos más de Nil, Pau, Pol, Arnau, Jan, Marc, Àlex, Roger, Aleix, Max… Algunos que habían sido olvidados durante siglos se han ido recuperando. Podemos añadir Berenguer, Bernat, Guillem, Ponç…
En un libro que publicó el Ayuntamiento de Terrassa podemos leer: «El egarenc más antiguo que conocemos es un cierto Talskubilos, el cual dejó su nombre escrito en escritura ibérica al fondo de un plato de cerámica que se ha datado alrededor del siglo I a. C.!» Podemos deducir por qué razón encontramos la rúbrica. Los expertos nos dicen que seguramente reafirmaba la propiedad: aquel plato de cerámica era suyo. Y tenemos identificados tres nombres más, Lakue, Ekuba y Balka. Una traducción posible de Talskubilos podría ser: el de la espada redonda.
Otro nombre de un presunto origen íbero es Marc Licini Neitinbeles, que vivió aquí entre los siglos I a. C. y 2dC.
Íberos al istmo de Sant Pere
Se constata la presencia definitiva y continuada de un poblado ibérico al istmo de Sant Pere partir del siglo V a.C., y el geógrafo Claudio Ptolomeo (90-168) habla de Égosa, que podría corresponder a este poblado ibérico. Se han localizado restos de una casa, fuegos, una fosa, silos de almacenamiento y material cerámico de importación. A partir del siglo II a. C. se inicia la romanización y el espacio logró la municipalidad con el emperador Flavio Vespasiano(69-79), bajo el nombre de Municipium Flavium de Ègara.

