Educadores de centros de justicia juvenil han dicho basta ante la avalancha de agresiones diarias que están sufriendo, «nos pegan». Especialmente preocupante es la situación a uno de las equipaciones ubicado en el Vallès Occidental. El Centro Educativo L’Alzina, en Palau-Solità y Plegamans, ha visto como la situación los ha sobrepasado y tienen verdaderos problemas para encontrar personal que quiera estar allí o que cubra las numerosas bajas laborales.
Así lo ha denunciado el sindicato IAC-CATAC en una rueda de prensa recogida por la
«Nos echan botellas de orina encima, se nos escupe e insulta»
Esta situación «insostenible» ha sido expuesta de manera gráfica para el sindicato IAC-CATAC. Afirman que los educadores sociales sufren agresiones verbales y físicas reiteradas, y que en este último año al menos cuatro de ellos han requerido atención médica. «Nos echan botellas de orina encima, se nos escupe, se nos insulta», ha dicho. Se ha llegado al «límite», por la carencia de profesionales y por la «precarización» de las condiciones laborales, pero sobre todo porque alertan que la violencia que sufren «se está normalizando».
Por eso han decidido decir basta y anuncian movilizaciones de cara el próximo mes de julio. Descartan convocar una huelga porque consideran que «por los servicios mínimos que se nos marcarían, no tendría ninguna repercusión». Eso sí, su voz la quieren hacer sentir, alta y fuerte, al Departamento de Justicia. También lo han llevado a la defensora de la infancia de la Sindicatura de Agravios. Porque los trabajadores viven «con miedo y angustia», y las acciones «absolutamente vejatorias» no se pueden permitir.
IAC-CATAC también avisa que falta formación de los trabajadores que se incorporan, profesionales más allá de la intervención educativa para dar atención terapéutica a aquellos jóvenes que la necesitan y recursos materiales para llevar a cabo las actividades y los programas establecidos.

