Las garrapatas son artrópodos que parasitan externamente a un gran número de animales silvestres, tanto mamíferos como aves y reptiles, los animales domésticos, y también pueden picar a los humanos.
Ahora, expertos alertan de la «gran proliferación» de la garrapata hyalomma lusitanicum en Cataluña, después de haberla localizado en 101 municipios. Tal como ha adelantado La Vanguardia, un estudio señala que se han detectado en 70 municipios y comarcas de Barcelona -como el Vallès Occidental- y Tarragona en muestreos realizados en los años 2023 y 2024, que se suman a los 31 ya localizados en 2022. Para el estudio, se han recolectado 1.274 garrapatas en 81 municipios, 55 en la demarcación de Barcelona y 26 en la de Tarragona. Los autores del estudio, Carlos Pradera y Agustín Estrada-Peña, alertan que suponen un «elevado riesgo para la salud pública» al ser transmisoras de enfermedades.
Una garrapata fijada al cuerpo generalmente no causa dolor y lo más frecuente es que la picadura no provoque ningún daño, o únicamente una pequeña lesión en la piel. Pero algunas pueden estar infectadas con organismos patógenos y transmitirlos mientras se alimentan. Esto puede causar enfermedades en las personas, como la fiebre botonosa, la enfermedad de Lyme, la fiebre recurrente, la encefalitis transmitida por garrapatas, la babesiosis, la tularemia o la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, entre otras.
Problema en crecimiento
Los autores del estudio también lamentan que, a pesar de que hace dos años señalaron que había un «problema creciente», no ha habido «ningún avance» por parte de las autoridades de salud pública. En el área de Barcelona se han detectado hyalomma lusitanicum en la misma capital, Badalona, Rubí, Mataró o Gavà, entre otros municipios. En cuanto a Tarragona, se han detectado en la misma ciudad de Tarragona, Calafell, Altafulla o Cunit, entre otros.
«Se trata de una garrapata que puede ser responsable de la circulación, amplificación y transmisión de determinados patógenos (para los cuales aún no hay datos representativos) con el consiguiente problema, actualmente ignorado, para la salud pública», indican los autores del estudio, quienes remarcan que ya plantearon la necesidad de monitorizar la distribución de estas garrapatas en Cataluña.
Son más abundantes en zonas boscosas y en parajes rurales, donde habitan animales silvestres y además se dan las condiciones medioambientales adecuadas de vegetación, luz y humedad para el desarrollo de su ciclo vital. Acostumbran a estar habitualmente en el suelo o en la hierba, esperando que pase un animal para alimentarse de él. También se pueden encontrar en explotaciones ganaderas, establos, perreras y en zonas urbanas cubiertas de hierba, como parques y jardines, generalmente asociadas a la presencia de animales domésticos.
El hombre interactúa con las garrapatas accidentalmente, ya que no es el huésped preferido de ninguna especie de garrapata.

