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42 años del atentado de Terra Lliure contra la Guardia Civil en Terrassa

Este 9 de noviembre ha cumplido 42 años del atentado de Terra Lliure producido en el Cuartel de la Guardia Civil de Terrassa. Fue una acción con explosivos que dejó una persona herida. Las instal·laciones se encontraban en la calle de Sant Leopold, número 47 de Terrassa.

En el recorte de diario que se puede encontrar en el portal de información y opinión Llibertat.cat sobre aquel hecho, se explica que el artefacto tenía «escasa potencia» y que fue colocado en la fachada de la calle Sant Ignasi hacia la una y media de la madrugada. «La oleada expansiva del artefacto, que había sido colocado por unos desconocidos en una de las ventanas del cuerpo de guardia afectó el local, donde en aquellos momentos se encontraba un teniente y un número de la Benemérita». Como consecuencia de este hecho, el teniente resultó herido «levemente» en una mano, en un corte causado por culpa de los cristales rotos.

En aquellos momentos se explicaba que se desconocía cual había sido el explosivo utilizado, a pesar de que ya indicaban que podría ser «de unos 300 gramos de goma-2». El Gobierno Civil de Barcelona salió posteriormente a decir que el atentado había sido reivindicado por un grupo denominado «Terra Lliure». Esta fue la segunda acción de la organización armada en nuestra ciudad, la primera había tenido lugar el 11 de abril del mismo año, colocando un potente explosivo en las oficinas de la compañía FECSA en la Plaza Vella. Hicieron dos más en los meses siguientes.

En respuesta a un trabajador herido en Polinyà

La historiadora Ana Fernández nos aporta algo más de contexto de este episodio. En un artículo publicado dentro del boletín de la Associació Col·leccionistas de Terrassa, en el cual se describe la historia del cuartel de la Guardia Civil, recuerda que este ataque fue la respuesta de Terra Lliure a un violento desalojo. Había tenido lugar el día 5 de noviembre de 1981 en la empresa Estampaciones Sabadell SA, en la localidad vallesana de Polinyà, y durante la intervención de los agentes para acabar con las protestas de los trabajadores, uno de estos perdió un ojo de un golpe de fusil.

La vida del Cuartel continuó con normalidad después del atentado. No fue hasta el 1998 cuando el edificio fue derrocado y el cuartel quedó adherido al que había a Sabadell. A partir de aquel momento, Terrassa solo tenía asignados un pequeño grupo de efectivos de la Guardia Civil, que se dedicaban básicamente al control de armas de caza.

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