Desde Esquerra Unida de Terrassa alzamos la voz contra lo que consideramos una política de «tierra quemada» contra la educación pública en nuestra ciudad. No estamos ante una simple gestión de datos demográficos; estamos ante una estrategia planificada por parte de la Generalitat para debilitar el sistema público, ejecutada con una pasividad cómplice por parte del Ayuntamiento de Terrassa.
El cronograma de los recortes: Datos de un ataque anunciado: La ofensiva contra la pública no es nueva y los números son incontestables:
El impacto del curso 2024-25: La pérdida de líneas durante el curso pasado ya dejó nuestra red pública bajo mínimos. Se mantuvieron ratios que dificultan la atención personalizada, especialmente en centros con alta complejidad, mientras se blindaba la oferta de la concertada.
Hay que recordar que el alcalde Jordi Ballart ya conocía en diciembre de 2024 el cierre de las 9 líneas previstas para el curso actual. A pesar de saber que Terrassa recibiría un golpe desproporcionado (asumiendo casi el 10% de los recortes de ESO de toda Cataluña), no activó ningún mecanismo de resistencia política real.
Tibieza del alcalde y silencio del PSC
La amenaza del 2026-27: Las previsiones que han encendido el pleno de este diciembre de 2025 nos indican que la Generalitat quiere aprovechar el descenso de la natalidad para continuar eliminando grupos. Desde Esquerra Unida somos claros: la bajada de la natalidad debe servir para bajar los ratios, nunca para cerrar aulas públicas.
La «tibieza» de la alcaldía y el silencio del PSC: Denunciamos la tibieza actual de Jordi Ballart. Su gobierno de Tot per Terrassa se ha instalado en una política de queja estética en las redes sociales que no se traduce en una confrontación real con la Conselleria. Esta falta de valentía política deja a las familias y las AFAs solas en la defensa de sus centros.
Asimismo, señalamos directamente al PSC de Terrassa. El socialismo terrassense se ha convertido en el altavoz de los recortes de su propio partido en la Generalitat. Callan ante el desmantelamiento de la pública en su propia ciudad para no incomodar las siglas en Barcelona. Su prioridad es el partido, no la educación de los hijos e hijas de la clase trabajadora de Terrassa.
Esquerra Unida de Terrassa no aceptaremos más excusas. Exigimos al alcalde que abandone la tibieza y se ponga al frente de un frente común real para blindar la pública.
¡Ni un cierre más el curso 2026-27!
¡La escuela pública se defiende, no se vende ni se cierra!
